Si usted pensaba que Shohei Ohtani era el único japonés capaz de aterrorizar a los lanzadores de Grandes Ligas, prepárese para conocer a su peor pesadilla. Munetaka Murakami, el novato sensación de los Chicago White Sox, ha desatado un terremoto en Las Mayores tras conectar cuadrangulares en tres partidos consecutivos, cerrando la barrida ante los Atléticos de Oakland con una victoria de 7-4.
Pero agárrese, que los números no solo son buenos, son históricos. Murakami se convirtió en apenas el segundo jugador desde el año 1900 (sí, leyó bien, ¡un siglo!) en registrar dos rachas separadas de tres jonrones seguidos en sus primeros 22 juegos. El único otro en lograrlo fue Rhys Hoskins en 2017. Ni Babe Ruth, ni Barry Bonds, ni Albert Pujols tuvieron un arranque tan explosivo.
Superando a Ohtani y al “Pito” Abreu
El impacto de Murakami ha sido un “bombazo” directo al orgullo de las leyendas. Con sus 8 jonrones en 22 partidos, ha borrado el récord de Shohei Ohtani (quien tenía 5 en ese lapso) para un jugador nacido en Japón. Pero la cosa no se queda ahí; en Chicago ya olvidaron rápido a José Abreu, pues Murakami superó la marca histórica de la franquicia que el cubano impuso en 2014.
Lo más impresionante es la violencia con la que castiga la pelota. El tablazo del domingo recorrió 425 pies y salió de su bate a una velocidad de 114.1 mph. Es el típico bateador de “todo o nada” que tanto nos gusta en República Dominicana: aunque tiene un promedio de .208, su OPS de .918 y su capacidad para negociar boletos lo tienen empatado en el segundo lugar de la liga con monstruos como Aaron Judge.
Chicago en racha y un pitcheo que ilusiona
Los White Sox parecen haber encontrado su identidad. No solo fue Murakami; Miguel Vargas y el prospecto Colson Montgomery también se unieron a la fiesta de palos. En la lomita, el joven Noah Schultz se anotó su primera victoria en MLB con una joya de 5 entradas, mientras que el dominicano Seranthony Domínguez puso el candado para su cuarto salvamento.
La pregunta que arde en las redes sociales es: ¿Podrá Murakami mantener este ritmo o se apagará cuando los lanzadores le tomen el tiempo? Por ahora, el “Samurái” de Chicago está facturando récords y poniendo a los fanáticos a comprar boletas solo para verlo hacer “swing”.