Si usted es de los que sufre con los Mets de Nueva York, mejor tómese un té de tilo antes de seguir leyendo. El equipo de Queens ha llegado a la “Ciudad de los Vientos” para enfrentar a los Cubs de Chicago, pero no llegan con el pecho fuera, sino con el rabo entre las piernas. La ofensiva de los Metropolitanos está más fría que un aire acondicionado en 16 grados, y para colmo de males, el destino les ha dado donde más les duele: en el corazón de su alineación dominicana.

Los Mets están desesperados buscando una chispa, un hit, algo que les devuelva la vida, pero lo tienen que hacer en el peor escenario posible: sin Juan Soto y sin Jorge Polanco. Sí, leyó bien. La “Sotomanía” está en pausa y el poder de Polanco brilla por su ausencia, dejando un vacío que se siente desde el Bronx hasta Villa Mella.

¿Quién va a dar el palo? La sequía que asusta

Es increíble ver una nómina de tantos millones bateando como si estuvieran en una liga de “softball” de fin de semana. Los Mets han caído en un bache profundo, anotando apenas un par de carreras por juego en su última gira. Sin la presencia intimidante de Juan Soto en la caja de bateo, los lanzadores contrarios le han perdido el respeto al resto del “lineup”.

La ausencia de Soto no solo quita un bate de élite; quita la paciencia, las transferencias y ese miedo que genera el “Soto Shuffle”. Por otro lado, la baja de Jorge Polanco ha dejado la segunda base y la parte media del orden al bate como un desierto. Sin estos dos pilares dominicanos, los Mets parecen un carro de concho sin gasolina: hacen mucho ruido, pero no llegan a ningún lado.

Wrigley Field: Un escenario de terror o redención

El Wrigley Field es conocido por su hiedra y su historia, pero para estos Mets, podría ser el escenario de una pesadilla. Los Cubs están acechando y saben que tienen a un rival herido. Si Francisco Lindor y Pete Alonso no despiertan de su letargo invernal en esta serie, la temporada podría empezar a escapárseles de las manos antes de que lleguemos a mayo.

La presión en Nueva York no es para cualquiera. Los titulares de la prensa ya están afilando los cuchillos y los fanáticos dominicanos en el Alto Manhattan están “quemaos” viendo cómo su equipo se hunde mientras las estrellas criollas están en la enfermería. ¿Podrá el manager Carlos Mendoza sacar un conejo del sombrero o veremos otra barrida humillante en la ciudad de Chicago?

El llamado a la reserva: ¿Hay futuro en la banca?

Con Soto y Polanco fuera, es el momento de que los “relevos” demuestren por qué están en Grandes Ligas. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora no invita al optimismo. Los Mets necesitan que sus jugadores de rol dejen de ser espectadores y empiecen a producir, porque en la Gran Manzana, la paciencia es un lujo que nadie tiene.

Manténganse en sintonía, que esta serie en Chicago definirá si los Mets tienen corazón para pelear o si este 2026 será otro año de promesas rotas y llanto en Queens. ¡A despertar, muchachos, que la hiedra del Wrigley muerde!