En el béisbol de hoy, donde los bates están más calientes que el sol de mediodía en el Malecón, lo que está haciendo este lanzador es, sencillamente, una falta de respeto. Con una efectividad (ERA) de 0.24, este brazo no solo está liderando las Mayores, sino que se ha metido en un territorio sagrado donde solo habitan los inmortales del Salón de la Fama.
Para el fanático dominicano que sabe que una carrera limpia en el primer inning te puede arruinar la jugada, ver a un tipo que prácticamente no permite que nadie le pise el plato es algo que rompe la lógica del juego.
A la caza de los inmortales
La estadística es viral porque no tiene sentido en la era del “Power” y las pelotas que vuelan. Ese 0.24 de ERA es la segunda mejor marca para un inicio de campaña en toda la historia, solo superada por leyendas que lanzaban cuando todavía se usaban guantes de cuero crudo.
Ni Pedro Martínez en su “peak”, ni Jacob deGrom en sus mejores días, lograron este nivel de perfección quirúrgica. El tipo está lanzando “blanquitos” y “veneno” en cada salida, dejando a las estrellas mejor pagadas de la liga abanicando la brisa.
¿Suerte o dominio puro?
Aquí es donde se arma el lío en la peña deportiva. Algunos analistas dicen que es una racha de suerte, pero cuando tú ves que los bateadores no le sacan la bola del cuadro y que su tasa de ponches es más alta que la inflación, te das cuenta de que hay algo más. Su arsenal incluye lanzamientos que parecen controlados por control remoto, quebrando justo cuando el bateador cree que tiene el “swing” perfecto.
¿Podrá aguantar el ritmo?
La pregunta en el colmado es obligatoria: ¿Es este brazo capaz de mantener ese ritmo abusador durante todo el verano o se le va a encoger el brazo cuando llegue el calor de julio? Lo cierto es que, ahora mismo, cada vez que este lanzador sube a la lomita, es un evento imperdible. Los contrarios no están jugando a ganar, están jugando a ver si por lo menos le anotan una carrera.
Si sigue así, no solo va a ganar el Cy Young por decisión unánime, sino que va a obligar a la MLB a revisar si no tiene un motor escondido en el codo. ¡Sigan de cerca a este fenómeno, porque estamos presenciando historia pura!