Un dirigente venezolano de béisbol lanzó una acusación explosiva sin respaldo alguno: que Soto tiene 38 años y no 27. Mientras tanto, el dominicano enfrenta una lesión en el antebrazo que mantiene a los Mets en vilo.

El nombre de Juan Soto está en boca de todos esta semana, pero no solo por lo que hace dentro del terreno de juego. El outfielder dominicano de los Mets de Nueva York — el jugador mejor pagado de las Grandes Ligas — enfrenta simultáneamente una polémica sin sustento y una lesión que limita su participación en el campo. Dos frentes abiertos para el hombre más caro del béisbol.

La acusación: sin evidencia y con historial

La controversia comenzó cuando Alberto Cambero, una figura del béisbol venezolano vinculada a la Academia Carlos Guillén, publicó en redes sociales una afirmación tan llamativa como carente de respaldo: que Juan Soto, registrado con 27 años de edad, en realidad tendría alrededor de 38. La insinuación, según el propio Cambero, apuntaría a que al dominicano solo le quedarían dos años de béisbol competitivo.

La acusación generó revuelo inmediato entre los fanáticos de MLB, especialmente considerando que Soto es el jugador con el contrato más grande en la historia del deporte.

Sin embargo, hay elementos fundamentales que ponen en entredicho la seriedad de la denuncia. En primer lugar, Cambero no presentó ninguna evidencia que respalde su afirmación. En segundo lugar, Soto llegó a las Grandes Ligas a través de los canales de desarrollo de la República Dominicana, un proceso que incluye verificaciones rigurosas de identidad y edad por parte de MLB. Y en tercer lugar, y quizás lo más relevante para contextualizar la fuente: Cambero tiene un historial documentado de críticas hacia jugadores dominicanos, lo que inevitablemente genera dudas sobre la motivación detrás de sus palabras.

Este medio no puede verificar la veracidad de las acusaciones. La información se publica tal como fue reportada originalmente por [Essentially Sports / Krutik Jain](https://www.essentiallysports.com), dejando constancia de que no existe evidencia que las respalde.

La lesión: el antebrazo que preocupa a Nueva York

Más allá de la polémica, hay una realidad concreta que sí afecta el día a día de los Mets: Juan Soto está limitado físicamente. Desde su regreso al lineup el 22 de abril tras perderse varios partidos por una lesión en la pantorrilla, el dominicano ha actuado exclusivamente como bateador designado, sin poder jugar en el jardín derecho debido a una molestia en el antebrazo.

El propio Soto habló con la prensa el miércoles y ofreció detalles sobre su estado. Describió la lesión como similar a una que sufrió en 2024 con los Yankees, cuando se perdió tres partidos antes de regresar al lineup. En aquella ocasión, los estudios de imagen no revelaron daño estructural. Esta vez, según el jugador, el panorama es el mismo: las imágenes están limpias.

El plan de recuperación es gradual. Soto indicó que tiene previsto ir aumentando la distancia de sus lanzamientos de manera progresiva, aunque no ofreció una fecha concreta para su regreso al jardín. El mánager Carlos Mendoza fue en la misma línea: cautela, pero optimismo. “Volverá pronto”, dijo el piloto de los Mets.

Los números hablan por él

Mientras la polémica y la lesión ocupan los titulares, las estadísticas de Soto en 2026 cuentan una historia diferente. En 61 turnos al bate, el dominicano acumula un promedio de .344, tres jonrones y ocho carreras impulsadas. Números que, considerando que ha jugado varios partidos limitado físicamente y sin poder defender en el campo, resultan aún más impresionantes.

Los Mets han tenido un arranque de temporada irregular, y la ausencia defensiva de Soto ha sido uno de los factores. Cuando el dominicano pueda volver a cubrir el jardín derecho con normalidad, Nueva York espera dar un salto de calidad que los acerque a los primeros lugares de la División Este.

Dos historias, un mismo nombre

Lo que está viviendo Juan Soto esta semana resume perfectamente lo que significa ser el jugador mejor pagado de las Grandes Ligas: cada movimiento, cada declaración y hasta cada rumor sin fundamento se convierte en noticia. La acusación de Cambero no tiene pies ni cabeza, pero generó conversación. La lesión en el antebrazo es real, pero manejable.

Lo que no está en discusión es el talento. Con .344 de promedio y los Mets dependiendo de él, Juan Soto sigue siendo, lesión y polémica incluidas, uno de los jugadores más determinantes del béisbol actual.