Ethan Salas ya tiene la oportunidad que durante años parecía destinada a llegar mucho antes. Los San Diego Padres promovieron este martes al receptor venezolano de 20 años, quien se incorpora al equipo de Grandes Ligas para el último mes de la temporada, justo cuando la organización pelea por un puesto en la postemporada.
La promoción no es solamente el premio a una temporada de recuperación. También representa el siguiente paso en el desarrollo de uno de los jugadores jóvenes sobre los que San Diego ha construido buena parte de su futuro. MLB Pipeline lo ubica como el principal prospecto de los Padres y el número 23 de todo el béisbol.
Salas llegará al conjunto californiano después de una campaña en la que logró recuperar terreno tras un complicado 2025. El receptor apenas pudo disputar 10 partidos aquel año debido a una lesión, pero regresó saludable en 2026 y comenzó a reconstruir su reputación como uno de los talentos más importantes de su generación.
Un ascenso que comenzó en Doble-A
El venezolano inició la temporada con los San Antonio Missions, filial Doble-A de San Diego. En 72 partidos bateó para .286, con porcentaje de embasarse de .361, siete cuadrangulares, 13 dobles y 37 carreras impulsadas.
Su producción fue especialmente destacada entre los receptores de la Texas League. Terminó primero entre los calificados de su posición en promedio de bateo y también figuró entre los líderes en hits, carreras impulsadas, porcentaje de embasarse y OPS.
Ese rendimiento le abrió las puertas de Triple-A. El 29 de julio fue promovido a El Paso y allí continuó produciendo. En sus primeros 24 encuentros con los Chihuahuas bateó .326 y registró un OPS de .949, rendimiento que terminó convenciendo a los Padres de acelerar su llegada a las Mayores.
El rendimiento combinado de 2026 refleja la recuperación: Salas acumulaba un promedio cercano a .290, 10 jonrones y 57 carreras impulsadas en 92 partidos de las Menores, de acuerdo con sus estadísticas disponibles antes de su llegada a San Diego.
Una oportunidad en el momento más importante
El llamado tampoco ocurre en un momento cualquiera para los Padres.
San Diego llegó al 1 de septiembre con marca de 73-65 y metido de lleno en la pelea por la postemporada. El equipo comparte el segundo puesto de la División Oeste de la Liga Nacional con Arizona y también lucha por una de las plazas de comodín.
Por eso, Salas no llega simplemente para acumular experiencia. Aunque todavía deberá ganarse sus oportunidades detrás del plato, su incorporación le proporciona al cuerpo técnico otra alternativa ofensiva y defensiva en la recta final.
La situación es particularmente interesante porque los otros receptores principales de San Diego, Freddy Fermin y Luis Campusano, batean a la derecha. Salas, en cambio, es bateador zurdo, lo que puede aportar equilibrio al grupo.
Además, su llegada coincide con la ampliación de los rosters activos de 26 a 28 jugadores para septiembre, una circunstancia que facilita que los Padres puedan incorporar al joven receptor sin sacrificar inmediatamente otras piezas de su plantilla.
Del proyecto a la realidad
La historia de Salas con San Diego comenzó cuando tenía apenas 16 años. La organización lo firmó como amateur internacional y desde entonces lo convirtió en uno de los principales proyectos de su sistema de desarrollo.
Su camino, sin embargo, no fue lineal. Después de una primera etapa prometedora, tuvo dificultades ofensivas en 2024 y una lesión limitó severamente su participación durante 2025. El regreso de 2026, por tanto, tiene un valor especial: Salas no solamente volvió al terreno, sino que consiguió avanzar nuevamente por la estructura de las Ligas Menores hasta alcanzar las Grandes Ligas.
Ahora tendrá que demostrar que puede trasladar ese rendimiento al nivel más exigente del béisbol.
Y existe además un atractivo histórico. Si Salas llega a disputar un partido como receptor, podría convertirse en el jugador más joven en ocupar esa posición en Grandes Ligas desde Iván Rodríguez en 1991. También sería el jugador más joven actualmente activo en MLB.
Un vistazo al futuro de San Diego
La decisión de los Padres también confirma la importancia que la organización le concede al venezolano. Salas fue uno de los jóvenes que el club decidió conservar pese a los movimientos realizados en los últimos años, y su promoción llega precisamente cuando San Diego necesita profundidad para competir por un boleto a octubre.
Su presencia no garantiza una transformación inmediata del equipo. Tampoco significa que vaya a convertirse automáticamente en el receptor titular. Pero sí coloca a uno de los proyectos más importantes de la organización en el escenario donde finalmente podrá ser evaluado contra lanzadores de Grandes Ligas.
Para Salas, el desafío es enorme: pasar de prospecto a jugador de Grandes Ligas mientras los Padres disputan partidos que pueden definir su temporada.
Para San Diego, la apuesta es igualmente significativa. El club no solo busca ayuda para septiembre; también quiere comenzar a comprobar si aquel adolescente venezolano por el que apostó años atrás puede convertirse finalmente en el receptor alrededor del cual construir su futuro.