En un equipo que navega en aguas turbulentas con récord de 15-25 y último lugar en la División Este, Freddy Peralta decidió ser el que se queda en el barco. El lanzador dominicano de los Mets de Nueva York fue directo sobre los rumores que lo vinculan con los Cubs de Chicago y otras franquicias:

“Me encanta estar aquí. Me gustaría quedarme aquí. Creo que podemos revertirlo todo.”

Una declaración de lealtad que llega en el momento más complicado de la temporada para Queens — y que contrasta con la realidad de un equipo que podría convertirse en vendedor antes del deadline de cambios de julio.

Los números que lo hacen codiciado

La ironía de la situación de Peralta es que está siendo uno de los mejores lanzadores del equipo precisamente cuando el equipo más lo necesita — y cuando más lo quieren otros:

  •  ERA de 3.12
  •  43 ponches en 43.1 entradas
  •  Pilar de la rotación en una temporada complicada

Números que han llamado la atención de varias franquicias, con los Cubs de Chicago a la cabeza. La conexión entre Peralta y el mánager de Chicago, Craig Counsell — quien lo dirigió en Milwaukee — hace que ese rumor tenga especial peso.

La fe en el grupo

Más allá de su deseo personal de quedarse, Peralta también defendió a sus compañeros:

“Tenemos un gran grupo de jugadores.”

Una frase que, en el contexto de un equipo con Juan Soto bateando .121 en mayo, el bullpen fallando y la ofensiva en el último lugar de la liga en promedio y slugging, requiere una dosis importante de optimismo — o de lealtad genuina.

La decisión que se acerca

La gerencia de los Mets enfrenta una encrucijada en las próximas semanas. Si el equipo no mejora significativamente, la lógica del mercado dictaría que Peralta — con contrato manejable y números sólidos — sería uno de los activos más atractivos para canjear a cambio de prospectos que construyan el futuro.

Pero Peralta ya dejó claro su postura. No quiere irse. Quiere pelear desde adentro.

El deadline de cambios es el 31 de julio. Hasta entonces, el dominicano seguirá lanzando con la camiseta de los Mets — y esperando que el equipo encuentre el camino que él todavía cree que existe.