Los Gigantes de San Francisco están en crisis. El peor arranque en los 143 años de historia de la franquicia, un roster lleno de contratos millonarios que no están produciendo y una nómina que supera los límites de lo sostenible han llevado a la gerencia encabezada por Buster Posey a considerar lo impensable: una limpieza salarial masiva.
Según reportes de Bob Nightengale de USA Today, la organización estaría dispuesta a escuchar ofertas por varios de sus contratos más pesados. El objetivo es claro — aliviar una nómina que no está dando dividendos — y los nombres sobre la mesa son de primer nivel.
Los cuatro contratos que podrían moverse
Entre los jugadores mencionados en los rumores están:
| Jugador | Posición | Situación |
| Rafael Devers | Primera base | Dominicano, $260M restantes |
| Willy Adames | Campocorto | Dominicano, $182M restantes |
| Matt Chapman | Tercera base | Contrato largo plazo |
| Jung Hoo Lee | Jardinero | Contrato largo plazo |
Entre estos cuatro peloteros, el dinero restante en sus contratos supera los $500 millones — una carga que, combinada con el rendimiento del equipo, pone a la gerencia en una posición insostenible.
USA Today’s @BNightengale says the San Francisco Giants would love to offload the following contracts and start over:
🔺OF Jung Hoo Lee ($85 million remaining)
🔺SS Willy Adames ($161 million remaining)
🔺1B Rafael Devers ($226.5 million remaining)
🔺 3B Matt Chapman ($125… pic.twitter.com/DKBMVGZIgF— Matthew Crory (@matthewcrory) May 10, 2026
El caso Devers: la inversión que no rindió
Hace menos de un año, la llegada de Rafael Devers fue presentada como el movimiento que cambiaría la cara ofensiva de los Gigantes. Los $260 millones que San Francisco asumió en compromisos contractuales pendientes cuando lo adquirió en junio de 2025 representaban la mayor inversión en un solo jugador en la historia de la franquicia.
La realidad ha sido otra. Devers lleva apenas 3 jonrones y 5 carreras impulsadas en 37 partidos, con un OPS de .593 y un WAR de -0.7 — el segundo peor entre todos los jugadores de posición en la MLB. Su velocidad de swing ha caído de 73.4 mph en 2023 a 71.2 mph en 2026, y su adaptación a la primera base ha sido complicada.
Adames: el campocorto que tampoco arrancó
Willy Adames firmó con los Gigantes por $182 millones en seis temporadas en el invierno de 2024 y respondió con una sólida temporada 2025. Pero en 2026, el dominicano batea apenas .194 con un OPS de .565 — el sexto peor entre los jugadores de posición en toda la MLB.
Dos dominicanos con contratos combinados de más de $440 millones, ambos entre los peores bateadores de la liga. Una coincidencia que la gerencia no puede ignorar.
Robbie Ray y Logan Webb: el pitcheo también en el radar
La situación es tan crítica que incluso los lanzadores están bajo la lupa. El abridor Robbie Ray — que se convertirá en agente libre al finalizar esta temporada — podría ser la principal ficha de cambio antes de que eso ocurra. San Francisco buscaría talento joven a cambio para construir el futuro.
Logan Webb, el as de la rotación, también ha aparecido en rumores, aunque su salida parece mucho menos probable. Webb es el tipo de pieza que una franquicia en reconstrucción normalmente protege.
El reto: mover contratos de $500 millones no es fácil
La intención de los Gigantes es clara. La ejecución es otra historia. Encontrar equipos dispuestos a absorber compromisos financieros tan prolongados — especialmente cuando el rendimiento actual de los jugadores ha decepcionado — no es tarea sencilla en la MLB.
Ningún equipo va a absorber $260 millones de Devers sin recibir algo significativo a cambio. Y si el jugador sigue rindiendo por debajo de sus posibilidades, el valor de mercado cae aún más.
El futuro de la franquicia
La gerencia de Posey enfrenta el reto más difícil de su corta carrera como ejecutivo: reconstruir un equipo que prometía competir y que hoy comparte el peor récord de la MLB con los Rockies de Colorado.
La afición de San Francisco, que vio llegar a Devers y Chapman con ilusión, observa ahora cómo las esperanzas se desvanecen con cada derrota. La paciencia tiene límites — y en el béisbol, los límites se miden en victorias.