Lo que se vivió anoche en el Nationals Park no fue béisbol, fue una verdadera cacería humana. Ronald Acuña Jr., el hombre que le pone el “mambo” a las Mayores, salió del terreno con un grito que estremeció hasta a los fanáticos en Santo Domingo. El lanzador de Washington, Jake Irvin, no se conformó con darle un pelotazo, ¡le dio dos!, dejando al “Abusador” fuera de combate y encendiendo las alarmas de toda la liga.
Crónica de un “atentado” deportivo
La tensión empezó en la cuarta entrada. Los Bravos de Atlanta perdían 2-0 cuando Irvin le pegó una recta de 92 mph. Hasta ahí, parecía parte del juego. Pero en la sexta, con el marcador apretado 3-2, el lanzador repitió la dosis con una pedrada de 91 mph que impactó directamente en la mano izquierda de Acuña.
El sonido del impacto y el alarido de dolor del venezolano hicieron que el dugout de Atlanta saltara como si les hubieran tocado a un hermano. Acuña Jr. no pudo seguir y tuvo que ser reemplazado por Eli White, mientras la duda de una fractura grave recorría las redes sociales de inmediato.
El milagro de los Rayos X
Para la tranquilidad de todos los que amamos el buen béisbol, los resultados de las radiografías salieron negativos. No hay huesos rotos, pero el susto fue mayúsculo. El equipo lo ha declarado “día a día”, lo que significa que el “Abusador” se salvó de milagro de pasar meses en la lista de lesionados.
Sin embargo, la polémica no terminó ahí. En la parte baja de esa misma entrada, el lanzador de los Bravos, Bryce Elder, le dio un pelotazo a Daylen Lile, lo que provocó que los árbitros lanzaran una advertencia a ambos equipos. ¡El juego se puso “caliente”!
¿Se respeta el talento?
Para el fanático dominicano, que sabe lo que es cuidar a sus estrellas, este tipo de situaciones generan mucha roncha. ¿Es casualidad que le den dos veces al mejor jugador del equipo rival? Atlanta está en una racha ganadora y perder a su buque insignia por un “descontrol” sospechoso habría sido un golpe bajo para el espectáculo.
Acuña Jr. está bien, pero el mensaje está enviado: en el Este de la Nacional, la guerra es sin cuartel. ¡Cuidado con el “Abusador”, que cuando regrese, vendrá con más hambre que nunca!