En el béisbol, como en la vida, hay cosas que a un veterano de mil batallas no se le dicen, y una de ellas es que necesita un “respiro psicológico”. Para Salvador Pérez, el alma de los Kansas City Royals, la sugerencia de su mánager de que está agotado mentalmente le cayó como un pelotazo a 100 millas por hora.

La polémica estalló luego de que “Salvy” fuera excluido de la alineación este sábado contra los Yankees. ¿La razón oficial del mánager Matt Quatraro? Un supuesto “descanso mental” debido a que el venezolano apenas batea para un anémico .160 en este inicio de 2026. Pero Pérez, que tiene más kilometraje que un carro público de la 27 de febrero, respondió con un misil en su cuenta de X: “No necesito un respiro mental”. ¡Fuego en la lata!

¿Protección o falta de respeto?

Desde el punto de vista del mánager, la lógica es clara: los Royals tienen un récord de 7-14, han sido apaleados por los Yankees (incluyendo un humillante 13-4) y su capitán está en un slump terrible. “Es humano… a veces es bueno aliviar un poco la presión”, justificó Quatraro. Pero para un pelotero de la vieja escuela como Salvador, que se ha ganado cada centavo recibiendo golpes detrás del plato, que le digan que no está “mentalmente listo” es casi un insulto a su hombría deportiva.

El factor dominicano: Aquí se juega “a lo macho”

Para nosotros en República Dominicana, que seguimos las Mayores como si fueran la pelota invernal, este choque de egos es pan de cada día. Aquí sabemos que cuando un caballo como Salvador Pérez se va de 4-0, lo que quiere es volver a la caja de bateo al día siguiente para sacarla por los 411, no que lo manden a meditar al banco.

La pregunta que arde en las redes es: ¿Se le está perdiendo el respeto a la jerarquía de Salvy? O peor aún, ¿está el mánager exponiendo las debilidades de su estrella ante la prensa? Lo cierto es que los Royals están en el sótano y esta división en el clubhouse es lo último que necesitan.

Mañana los Yankees vuelven al ataque y la presión está sobre Quatraro: ¿Le devolverá el bate al capitán o seguirá insistiendo en su “terapia psicológica” de banco? ¡Esto se puso picante!