El béisbol lleva décadas obsesionado con la velocidad. Pero lo que está haciendo Jacob Misiorowski en 2026 no tiene precedentes — y los datos lo respaldan de una manera que resulta difícil de procesar.
El abridor de 24 años de los Cerveceros de Milwaukee no solo lanza más rápido que cualquier otro pitcher en activo. Lanza más rápido que cualquier abridor que haya sido medido con precisión en la historia moderna del béisbol. Y el margen no es pequeño.
Una brecha que no tiene comparación
La recta de Misiorowski promedia 99.6 mph en 2026 — efectivamente 100 mph en cada salida. Ese número lidera todas las Grandes Ligas entre abridores. Pero la velocidad promedio es apenas el punto de partida para entender lo que está ocurriendo:
| Estadística | Misiorowski | Resto de la MLB |
|---|---|---|
| Pitcheos de 100+ mph en 2026 | 233 | 149 (todos los demás combinados) |
| Pitcheos de 102+ mph en 2026 | 45 | 39 en las 18 temporadas anteriores |
| Tasa de swings en blanco | 46% | Más alta de cualquier abridor en la historia |
| % de ponches | 35.5% | Récord histórico con 100+ innings |
| Stuff+ FanGraphs | #1 | Por encima de Ohtani, deGrom y Burnes |
El dato más revelador: en apenas seis semanas de temporada, Misiorowski ya superó el total de pitcheos de 102+ mph que todos los abridores de la MLB habían acumulado en casi dos décadas.
El contexto histórico: nadie se acerca
El 39% de las rectas de Misiorowski en su carrera han superado las 100 mph. El siguiente en la lista es Hunter Greene con 17% — menos de la mitad. Chandler aparece con 14%. Nadie más llega al 10% — y esto no es solo en 2026, sino en toda la historia del tracking moderno desde 2008.
Misiorowski también posee los 8 pitcheos más rápidos jamás registrados para un abridor, y 19 de los 23 más veloces de la era Statcast. Antes de que llegue junio, casi con certeza romperá el récord de más pitcheos de triple dígito en una temporada — marca que estableció Greene con 337 en 2022 — y ya está al 70% del camino.
¿El más veloz de todos los tiempos? La respuesta más honesta
Compararlo con los grandes del pasado — Nolan Ryan, Bob Gibson, Sandy Koufax, Walter Johnson — es inevitable. Y la respuesta honesta es que no existe certeza absoluta, porque no hay datos confiables anteriores a 2008.
Pero sí hay evidencia sólida para inferirlo. La velocidad de los abridores ha aumentado de manera constante y documentada durante 18 años de mediciones. Los propios jugadores lo confirman — Mike Trout lo dijo públicamente:
“Cuando llegué a las Grandes Ligas, la recta promedio era de 89-91 mph. Ahora parece que todos los que enfrento lanzan a 100.”
En todos los deportes, los atletas de hoy superan los límites de generaciones anteriores gracias a mejores métodos de entrenamiento, nutrición y preparación física. El béisbol no es la excepción.
El mito de los 108 mph de Ryan
Vale la pena aclarar un dato que circula con frecuencia: la afirmación de que Nolan Ryan habría lanzado a 108 mph bajo las mediciones actuales carece de respaldo real. La lectura original de 101 mph provino de un evento promocional en 1974 con un radar de confiabilidad cuestionable — incluso el propio Bob Feller expresó sus dudas al respecto.
Nadie cuestiona que Ryan era extraordinariamente veloz. Su grandeza radicaba en mantener esa velocidad durante 27 años y en ser notablemente más rápido que sus contemporáneos. Pero extrapolar esa lectura aislada a las mediciones modernas de Statcast no tiene sustento metodológico.
Lo que los números dicen sin ambigüedad
- Misiorowski lanza más duro que cualquier abridor medido con precisión en la historia
- Su dominio sobre el segundo lugar no es marginal — es abismal
- Su arsenal completo lo coloca por encima de Ohtani, deGrom, Burnes, Crochet y Greene en Stuff+
- Está en camino de romper múltiples récords históricos antes de que termine mayo
Para los Cachorros de Chicago, que lo enfrentan este martes en Wrigley Field, el desafío es tan concreto como intimidante. Para el resto del béisbol, lo que está haciendo Misiorowski es un recordatorio de que los límites de este deporte siguen moviéndose — y que a veces aparece alguien que los empuja más lejos que nadie.