El dominicano estuvo a punto de debutar en la LIDOM en 2025 pero llegó tarde la burocracia. Ahora renueva la promesa, aunque su contrato histórico con los Mets hace que cada decisión sea calculada al milímetro.
El béisbol dominicano lleva años esperando ver a Juan Soto con el uniforme de los Tigres del Licey. En 2025, estuvo más cerca que nunca — y sin embargo, no ocurrió. Ahora, el jardinero de los Mets de Nueva York volvió a abrir la puerta con una declaración que encendió la ilusión de la afición azul:
“Espero hacerlo este año.”
Tres palabras que valen millones — literalmente.
Lo que pasó en 2025: la burocracia llegó tarde
Según reportes de Iván Cruz de la plataforma Un Chin de Pelota, Soto estaba listo para saltar al terreno con el Licey si los Tigres vencían a los Gigantes del Cibao en la temporada invernal 2025. Los permisos estaban en proceso. El jugador tenía la disposición. Pero la eliminación del equipo azul cerró la ventana antes de que todo pudiera concretarse.
Un final agridulce para una historia que prometía ser histórica.
El obstáculo más grande: $765 millones de razones para ser cauteloso
La situación de Soto en la LIDOM no es simple. En diciembre de 2024, el dominicano firmó el contrato más grande en la historia del béisbol profesional: 15 años y $765 millones con los Mets de Nueva York — superando incluso el acuerdo de Shohei Ohtani con los Dodgers.
Con un salario de $61.9 millones en 2026, Soto es el jugador mejor pagado de la MLB. Y eso tiene consecuencias directas para cualquier decisión relacionada con el béisbol invernal.
Los Mets evalúan cuidadosamente cualquier riesgo de lesión antes de otorgar permisos para jugar en la LIDOM. Su máxima inversión a largo plazo no puede exponerse a riesgos innecesarios. El contrato incluye además una cláusula de salida después de la quinta temporada (2029) — lo que significa que los próximos años son críticos para la relación entre Soto y la franquicia neoyorquina.
La lesión que complica el panorama inmediato
A principios de abril de 2026, Soto fue colocado en la lista de lesionados por 10 días por un problema en la pantorrilla derecha. Una señal de que su cuerpo — y por ende su disponibilidad — sigue siendo una variable que ningún equipo puede ignorar.
La lesión no cambia su deseo de jugar con el Licey. Pero sí añade otra capa de incertidumbre a una ecuación que ya tiene demasiadas variables.
¿Qué necesita pasar para que ocurra?
Para que Soto finalmente vista el uniforme azul, necesitan alinearse varios factores simultáneamente:
1. Salud — Terminar la temporada de MLB sin lesiones significativas
2. Permiso de los Mets — La franquicia debe autorizar su participación, evaluando el riesgo
3. El Licey debe clasificar — En 2025, la eliminación del equipo cerró la puerta
4. Timing — Los permisos deben llegar antes de que el torneo avance demasiado
Es mucho pedir. Pero no es imposible.
Lo que significaría para el béisbol dominicano
Ver a Juan Soto — el jugador mejor pagado en la historia del béisbol — corriendo los jardines del Estadio Quisqueya con el uniforme de los Tigres del Licey sería uno de los momentos más grandes en la historia del béisbol invernal dominicano. Un evento que trasciende el resultado en el terreno y se convierte en cultura, en orgullo nacional, en historia.
Soto lo sabe. La afición lo sabe. Y el Licey lo sabe.
La pregunta no es si quiere. La pregunta es si las circunstancias lo permitirán.
“Espero hacerlo este año.”
La pelota está en el aire.