A estas alturas de la temporada 2026, afirmar que el dominicano Juan Soto se ha convertido por sí solo en toda la ofensiva de los Mets de Nueva York puede sonar como una exageración de la prensa… pero la realidad es que lo es apenas un poco. Con un ritmo destructor y un madero indomable, el nativo de Quisqueya volvió a vestirse de héroe en el Citi Field al conectar un cuadrangular solitario en la misma primera entrada, dándole a los Mets una ventaja tempranera que jamás perderían en su victoria 4-2 sobre los Rojos de Cincinnati.
Más allá de asegurar el triunfo que frenó la racha de derrotas de la novena de Queens, el estacazo de cuatro esquinas tuvo un profundo peso histórico en Nueva York. Con ese batazo, Juan Soto se transformó en apenas el 12do jugador en toda la rica historia de los Mets en conectar al menos ocho jonrones durante un tramo de 12 compromisos. Al alcanzar este hito de poder puro, el dominicano inscribió su nombre junto al de leyendas inmortales de la organización de la dimensión de Gary Carter y Mike Piazza. Lo más asombroso es el tiempo que tenía la franquicia sin presenciar semejante despliegue de fuerza, ya que antes de la actual exhibición de Soto, ningún pelotero del equipo lograba dicha hazaña desde que Neil Walker lo hiciera hace más de una década.
El motor indiscutible en Queens
En pocas palabras, Juan Soto está atravesando uno de los momentos más dulces y explosivos de su carrera profesional. Los números que ha registrado recientemente con los metropolitanos rozan lo absurdo:
Producción masiva: Durante los últimos ocho encuentros disputados por los Mets, el cañonero dominicano ha fabricado prácticamente un tercio de todas las carreras impulsadas del equipo.
Efectividad máxima: Logró este tremendo impacto ofensivo a pesar de que no pudo ver acción en dos de esos ocho compromisos debido a una enfermedad reciente.
Poder concentrado: Una muestra de su monstruosa racha actual es que seis de sus últimos ocho imparables en las Grandes Ligas han sido cuadrangulares.
El batazo del miércoles llegó con las bases vacías y dos outs en el primer episodio, cuando Soto descifró a la perfección una curva del lanzador zurdo Andrew Abbott. La esférica viajó a una distancia proyectada por el sistema Statcast de 366 pies sobre la barda del jardín derecho, encadenando jonrones en días consecutivos desde que regresó a la alineación el martes.
Un ritmo de MVP en la Liga Nacional
Con este bambinazo, Soto duplicó su contabilidad personal para alcanzar los 12 cuadrangulares en la campaña. Lo verdaderamente meritorio de su ubicación entre los líderes jonroneros de la Liga Nacional (donde apenas siete bateadores tienen más) es que el quisqueyano lo ha conseguido disputando una cantidad significativamente menor de partidos. Todos los peloteros que lo superan en vuelacercas han jugado al menos nueve encuentros más que él, recordando que Soto se perdió dos semanas y media de acción en el mes de abril debido a una incómoda lesión en la pantorrilla derecha.
Pese al limitado apoyo que la alineación de los Mets ha venido ofreciendo en las últimas semanas —llegando a la jornada del miércoles con una paupérrima cosecha de apenas ocho carreras anotadas en un tramo de seis partidos—, la figura de Soto resalta de manera colosal. El miércoles, aunque los de Queens recibieron el valioso auxilio de un jonrón de Eric Wagaman y dos remolcadas del novato Carson Benge, fue el oriundo de Santo Domingo quien fungió como el catalizador al embasarse en tres de sus cuatro apariciones al plato.
En lo que va de la temporada 2026, los promedios globales de Juan Soto dan miedo: exhibe una robusta línea ofensiva de .301/.392/.594 en 39 compromisos. Además, presume un imponente OPS de .986 que pasaría a liderar de manera absoluta toda la Liga Nacional en el momento en que acumule los turnos reglamentarios para calificar de forma oficial en las estadísticas del viejo circuito. Mientras los Mets sigan buscando la fórmula para enderezar el rumbo, su bateador más costoso está cumpliendo con creces la tarea de cargar con las esperanzas de la Gran Manzana.