Si hay alguien que sabe lo que es salir de un hoyo profundo, ese es nuestro Juan Soto. Mientras los Mets de Nueva York parecen un equipo de liga añeja perdiendo 12 juegos en línea, el dominicano aterrizó este miércoles en el clubhouse con el aura de un salvador. Pero lo que realmente encendió las redes no fue solo su regreso al lineup, sino lo que le dijo a la prensa sobre cómo arreglar este “tollo”.
“Mis secretos no los comparto”: La frase que picó en Queens
Soto, quien fue pieza clave en aquel épico campeonato de los Nacionales de Washington en 2019 (cuando arrancaron con un récord de 19-36 y terminaron bañados en champaña), admitió que esa experiencia le enseñó todo lo que sabe. Sin embargo, cuando los periodistas le preguntaron qué puede aplicar ahora en Nueva York, “Pacheco” se puso misterioso.
“Aprendí mucho en ese equipo… Había muchas cosas que podemos usar aquí, cosas que puedo traer a la mesa y ver si a los muchachos les gusta… Pero esos son mis secretos, no los puedo compartir”, soltó Soto con esa picardía que lo caracteriza.
¿Es Soto el psicólogo que necesitan los Mets?
Para el fanático dominicano que se trasnocha viendo a los Mets “pasar crujía”, estas declaraciones caen como un balde de agua fría y, a la vez, como una esperanza. Los Mets tienen un récord de 7-16 y parecen no encontrar la luz al final del túnel. Que Soto regrese con esa mentalidad de veterano, a pesar de su juventud, es lo único que mantiene a la fanaticada de Queens con vida.
En los colmados de RD el debate es uno solo: ¿Qué es lo que sabe Juan Soto que nadie más sabe? ¿Es un ritual, es una forma de encarar el juego o simplemente es esa confianza de hierro que lo hace lucir como el mejor bateador del planeta?
El milagro del 2019 en la mira
La comparación es obligatoria. Aquellos Nacionales estaban muertos en mayo y terminaron celebrando. Estos Mets están en cuidados intensivos en abril. Con Soto de vuelta, el equipo recupera su corazón, pero queda por ver si sus “secretos” son suficientes para sacudir la modorra de un equipo que parece haber olvidado cómo ganar.
La pregunta para la peña es: ¿Es Juan Soto capaz de cargar con el muerto de los Mets o se le va a “pegar la sal” a él también? ¡Recojan, que si Soto dice que tiene el secreto, hay que creerle!