Apenas la bola salió de su bate, Ketel Marte supo que el juego había terminado.
El estelar dominicano se giró, miró hacia el dugout y soltó el bate. Pero nadie en la cueva lo estaba mirando a él — todos seguían la trayectoria de la pelota mientras viajaba hacia las gradas del jardín izquierdo del Chase Field.
Jonrón de oro. Primer jonrón de oro de su carrera en las Grandes Ligas. Después de 10 temporadas.
La temporada más frustrante de su carrera
Si alguien miraba los números de Marte antes del partido del martes, podía pensar que el segunda base All-Star estaba pasando por un momento difícil. .222 de promedio y .368 de slugging — cifras que no se corresponden con el nivel de uno de los mejores bateadores de la Liga Nacional.
Pero los números de superficie contaban solo la mitad de la historia. La otra mitad la contaba Statcast:
| Estadística | Valor | Ranking MLB |
| Promedio esperado | .285 | — |
| Slugging esperado | .449 | — |
| Batazos 100+ mph en outs | 24 | 2do en MLB |
| Batazos 95+ mph en outs | 39 | Empatado 3ro |
Solo Fernando Tatis Jr. — otro dominicano — lo superaba en batazos duros que terminaban en outs, con 25. La mala suerte de Marte era estadísticamente extraordinaria.
La frustración que Lovullo intentaba calmar
El manager de los D-backs, Torey Lovullo, notaba cómo la frustración se acumulaba en su estrella. Dejó de decirle “buen swing” — porque estaba claro que Marte ya no quería escuchar eso. Lo llamaba a su oficina para conversar. Le mostraba los números esperados.
La respuesta de Marte fue directa y reveladora:
“No me importa un carajo los números esperados. Quiero ganar y dar hits para ayudar al equipo a ganar.”
Lovullo lo contó con admiración: “Así es él. Es tan directo y sencillo cuando hablas con él, porque todo es real y va al punto. Eso es lo que lo hace grande.”
El propio Marte reconoció la dificultad del momento — y el valor del apoyo de su manager:
“Torey y yo tenemos una gran relación, casi como padre e hijo. Hay una gran comunicación. Es muy especial que siempre haya confiado en mí en este momento difícil de mi carrera.”
El misil que no fue — y el jonrón que sí fue
Un inning antes del jonrón de oro, Marte conectó un misil hacia el jardín central que salió de su bate a 104.6 mph — con promedio esperado de .730 y que habría sido cuadrangular en 24 estadios de la MLB. Pero no en el Chase Field. El jardinero central Harrison Bader se acomodó junto a la cerca y atrapó la bola a 411 pies de home.
La frustración de Marte al regresar al dugout era visible.
Un inning después, toda esa frustración se transformó en euforia. En el noveno inning, con un corredor en base, Marte conectó el jonrón de oro que selló la victoria 5-3 de los Diamondbacks de Arizona sobre los Gigantes de San Francisco.
Las palabras que lo dicen todo
“En 10 años, ése es mi primer jonrón de oro. Poder darle una victoria así al equipo es una sensación increíble.”
Y cuando le preguntaron si había conectado algún jonrón de oro antes de las Grandes Ligas, Marte respondió entre sonrisas:
“La única vez fue jugando sóftbol en República Dominicana.”
El impacto en los D-backs
La victoria fue la cuarta en los últimos cinco juegos para Arizona — un equipo que vuelve a colocarse por encima de .500 y que encuentra en el jonrón de Marte el símbolo de una temporada que puede cambiar de rumbo.