La nueva controversia alrededor de Ketel Marte no puede analizarse únicamente como una ausencia más. El dominicano no se presentó el lunes en Fenway Park pese a haber viajado con los Arizona Diamondbacks desde Atlanta, y la organización terminó colocándolo en la lista restringida después de no conseguir establecer una comunicación fluida con él.
El equipo informó que Marte estaba atendiendo un asunto personal, mientras el dirigente Torey Lovullo confirmó que el jugador sí había realizado el viaje. El problema, por tanto, no fue simplemente que Marte no estuviera disponible para jugar: el club tampoco tenía claridad sobre su paradero durante buena parte del día.
Ese detalle cambia considerablemente la dimensión del episodio.
Marte arrastra desde hace varios años una conversación incómoda dentro y alrededor de los Diamondbacks: la relacionada con su disponibilidad. No se trata de afirmar que todas sus ausencias hayan sido faltas disciplinarias —de hecho, muchas estuvieron relacionadas con lesiones o descansos previamente coordinados—, sino de reconocer que existe un historial que hace que cualquier nuevo episodio sea observado con mayor atención.
Un antecedente que comenzó en 2024
Las dudas comenzaron a ganar fuerza pública durante el cierre de la temporada de 2024.
Arizona estaba peleando por la postemporada cuando Marte comunicó a Lovullo que necesitaba descansar después de una derrota ante San Francisco. El contexto físico era relevante: el jugador venía lidiando con un esguince en el tobillo izquierdo y el cuerpo técnico había hablado de manejarlo dentro de una denominada “zona roja” de carga.
Aquello, por sí solo, no constituía una indisciplina.
Sin embargo, Arizona terminó perdiendo su oportunidad de avanzar a los playoffs mediante un desempate, y el descanso de Marte quedó incorporado a una discusión más amplia sobre la disponibilidad del jugador.
El verdadero conflicto llegó al año siguiente.
2025 convirtió el asunto en un problema público
Durante el Juego de Estrellas de 2025, la situación alcanzó otro nivel.
Marte había solicitado no participar en el último partido de la primera mitad y posteriormente disputó el Juego de Estrellas. Poco después, mientras se encontraba en Atlanta, descubrió que su residencia en Scottsdale había sido víctima de un robo en el que, según explicó, fueron sustraídas pertenencias valoradas en aproximadamente 400,000 dólares.
El dominicano decidió permanecer en República Dominicana en lugar de regresar inmediatamente con el equipo.
Arizona lo colocó entonces en la lista restringida.
El contexto personal ayudaba a comprender su decisión, pero no evitó que surgiera molestia dentro del club. Algunos compañeros y miembros de la organización cuestionaron sus ausencias y la frecuencia de sus solicitudes de descanso, especialmente porque Arizona estaba intentando mantenerse en la pelea por los playoffs.
Marte posteriormente tuvo que disculparse públicamente con sus compañeros y explicó que emocionalmente había quedado afectado por el robo.
Al mismo tiempo, defendió su manejo de los días libres argumentando que formaban parte de un plan establecido junto al cuerpo técnico para protegerlo debido a su historial físico.
Lovullo, por su parte, salió en defensa del jugador y rechazó la idea de que Marte fuera un mal compañero o que careciera de compromiso.
Esa distinción sigue siendo importante hoy.
No todas las ausencias son iguales
Es fácil convertir esta historia en una acusación de falta de profesionalismo, pero los hechos proporcionados no permiten llegar a una conclusión tan simple.
Hay una diferencia entre descansar porque existe un plan de manejo físico, ausentarse por una situación personal excepcional y abandonar al equipo sin comunicación.
Precisamente por eso, el episodio de Boston resulta particularmente delicado.
En ocasiones anteriores existieron explicaciones conocidas por la organización. Esta vez, según el relato presentado, Arizona tuvo dificultades incluso para comunicarse con su jugador después de que este viajara con el equipo.
La lista restringida tampoco equivale automáticamente a una sanción disciplinaria por mala conducta. Es un mecanismo que permite al club apartar temporalmente a un jugador de sus actividades mientras conserva sus derechos contractuales.
Pero su utilización sí evidencia que la situación dejó de ser un simple día libre.
El problema de fondo es la confianza
Para los Diamondbacks, el asunto más importante probablemente no sea cuántos partidos ha dejado de jugar Marte, sino qué tan predecible es su disponibilidad cuando el equipo necesita contar con él.
Y esa es una cuestión especialmente relevante porque Marte no es un jugador cualquiera.
Cuando está saludable y disponible, es una de las piezas ofensivas más importantes de Arizona. Su capacidad para producir desde la segunda base lo convierte en una figura central de la alineación y, precisamente por eso, sus ausencias tienen un impacto mayor que las de un jugador de rol.
Un equipo puede diseñar descansos alrededor de una estrella. Puede administrar sus cargas físicas. Puede aceptar que un jugador atraviese problemas personales.
Lo que resulta mucho más difícil de manejar es la incertidumbre.
Si un jugador no puede participar, el equipo necesita saberlo con suficiente anticipación para reorganizar la alineación, el bullpen, las rotaciones defensivas y la preparación del partido. Cuando esa comunicación falla, el problema trasciende al individuo y afecta la planificación colectiva.
Eso parece ser lo que vuelve especialmente incómodo el episodio de Boston.
Marte vuelve a tener que responder
El momento tampoco ayuda.
Los Diamondbacks están nuevamente en una etapa de la temporada en la que cada partido puede tener consecuencias importantes en la carrera por la postemporada. La ausencia de una de sus principales figuras adquiere entonces una dimensión competitiva que no tendría en abril.
Además, el episodio llega después de que durante 2026 volvieran a aparecer reportes sobre frustración dentro de sectores del equipo por la disponibilidad de Marte.
Lovullo volvió a defender entonces el manejo del jugador y sostuvo que los descansos estaban coordinados con el cuerpo técnico.
Esa defensa demuestra que la organización no ha presentado públicamente a Marte como un jugador desinteresado o poco comprometido.
Pero también demuestra que el tema no ha desaparecido.
La situación de Boston vuelve a abrir una discusión que Arizona parecía haber intentado cerrar: cómo equilibrar las necesidades físicas y personales de una estrella con las obligaciones que implica formar parte de un equipo que compite por la postemporada.
No corresponde anticipar qué ocurrió realmente mientras Marte no estuvo en Fenway Park. Tampoco sería correcto convertir un “asunto personal” en una acusación sin conocer sus detalles.
Lo que sí puede decirse es que la ausencia llegó en el peor contexto posible para evitar sospechas.
Marte ya había sido cuestionado por su disponibilidad. Ya había pasado por la lista restringida. Ya había tenido que disculparse públicamente. Y Arizona ya había tenido que defender su manejo de los descansos.
Ahora vuelve a la misma lista.
Por eso, más que un episodio aislado, Boston representa una prueba para la relación entre Ketel Marte y los Diamondbacks. La respuesta del jugador y la explicación de la organización serán determinantes para saber si se trata nuevamente de una situación personal excepcional o si, finalmente, existe un problema más profundo de comunicación y confianza.