Alex Rodríguez construyó una de las carreras económicas más importantes entre los jugadores de Grandes Ligas, pero su transformación en empresario está adquiriendo una dimensión que va mucho más allá de los ingresos que consiguió durante sus 22 temporadas en las Mayores.

El exjugador dominicano forma parte de la propiedad de los Minnesota Timberwolves de la NBA y las Minnesota Lynx de la WNBA, una inversión que ha experimentado un crecimiento extraordinario desde que Rodríguez y Marc Lore comenzaron a adquirir las franquicias en 2021.

En aquel momento, ambas organizaciones estaban valoradas en aproximadamente US$1,500 millones. Cinco años después, una operación de reestructuración accionaria establece una valoración de US$4,500 millones, es decir, el triple del valor utilizado para concretar la compra original.

La diferencia ayuda a explicar por qué la faceta empresarial de Rodríguez puede terminar siendo tan importante para su patrimonio como su extraordinaria carrera en el béisbol.

Una inversión que se multiplicó

Rodríguez y Lore acordaron en 2021 adquirir progresivamente las franquicias de Minnesota. La operación los convirtió en socios de una de las principales organizaciones deportivas profesionales de Estados Unidos y colocó al dominicano en una posición inédita.

De acuerdo con el texto de Diario Libre, A-Rod es el único dominicano que figura como copropietario de una franquicia deportiva perteneciente a una de las cinco grandes ligas profesionales estadounidenses.

Ahora, la estructura de propiedad vuelve a cambiar.

Marc Lore acordó vender su participación mayoritaria al inversionista Marc Stad, en una transacción que valora a los Timberwolves y las Lynx en US$4,500 millones. Sin embargo, Rodríguez no abandona el proyecto.

Por el contrario, las fuentes citadas por ESPN indican que aumentará su porcentaje de participación dentro de la nueva estructura accionaria.

Eso es importante porque evita interpretar la operación simplemente como una venta de los Timberwolves por parte de Rodríguez. El dominicano no está liquidando su inversión. Está modificando su posición dentro de una franquicia cuyo valor se ha multiplicado.

El contraste con sus ingresos como jugador

La dimensión del negocio se entiende mejor al compararla con lo que Rodríguez consiguió como beisbolista.

Durante sus 22 temporadas en MLB, sus contratos alcanzaron aproximadamente US$485 millones, según Spotrac. Esa cifra lo coloca entre los jugadores que más dinero han generado mediante contratos deportivos.

Rodríguez también dejó una huella estadística extraordinaria: terminó su carrera con 696 cuadrangulares, además de haber sido tres veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana y 14 veces seleccionado al Juego de Estrellas.

Pero el dinero que generó como jugador tenía una característica fundamental: estaba ligado directamente a su actividad profesional en el terreno.

La inversión deportiva, en cambio, funciona de otra manera.

Cuando Rodríguez adquirió una participación en Minnesota, no estaba cobrando por jugar. Estaba adquiriendo una parte de un activo cuyo valor podía aumentar con el tiempo.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido.

Una valoración que rondaba los US$1,500 millones en 2021 pasó a una cifra de US$4,500 millones en 2026. El crecimiento no significa que Rodríguez haya recibido personalmente la diferencia entre ambas cantidades, porque su participación representa solamente una fracción de la propiedad y los términos financieros de las distintas operaciones no fueron divulgados.

Pero sí demuestra que el activo en el que invirtió aumentó considerablemente su valor.

La clave está en la participación

Por eso resulta impreciso afirmar que Rodríguez acaba de embolsarse US$3,000 millones.

La diferencia entre US$1,500 millones y US$4,500 millones corresponde al incremento en la valoración de las franquicias, no a una ganancia personal equivalente para A-Rod.

Su beneficio económico depende de cuánto posee, cuánto invirtió, las condiciones de las operaciones accionarias y otros elementos financieros que no han sido revelados.

Lo que sí está confirmado en el texto es que Rodríguez incrementará su porcentaje de participación.

Eso puede terminar siendo incluso más relevante que una venta inmediata. En lugar de abandonar una inversión que ha ganado valor, el exjugador mantiene su presencia y obtiene una posición potencialmente mayor dentro de ella.

De los cuadrangulares a los activos deportivos

La evolución de Rodríguez refleja un fenómeno cada vez más común entre las grandes figuras del deporte: utilizar los ingresos obtenidos durante la carrera para adquirir activos que puedan generar valor mucho después del retiro.

El salario de un jugador tiene un límite evidente: depende de que siga jugando.

Una participación empresarial puede continuar aumentando de valor aunque el antiguo atleta ya no compita.

En el caso de Rodríguez, su carrera le permitió acumular el capital necesario para convertirse en inversionista. Ahora, una parte de su patrimonio está vinculada a un activo deportivo cuyo valor se ha triplicado desde que comenzó el proceso de adquisición.

Además, su papel no se limita al aspecto financiero. Rodríguez ha reafirmado su compromiso con las Twin Cities y con la continuidad de la estructura deportiva de Minnesota, encabezada en los Timberwolves por el presidente de operaciones de baloncesto Tim Connelly y el entrenador Chris Finch.

El cambio de propiedad, por tanto, no representa el final de la relación de A-Rod con Minnesota. Todo lo contrario: su mayor participación apunta a una permanencia más profunda en el proyecto.

Una segunda carrera, esta vez en los negocios

Rodríguez pasó buena parte de su vida intentando aumentar una cifra en el marcador: 696 jonrones.

Ahora su carrera empresarial se mide de otra manera: participaciones, valoraciones y activos.

Los US$485 millones acumulados en contratos de MLB representan lo que consiguió directamente como jugador. La inversión en Minnesota muestra otra posibilidad: que el dinero ganado durante una carrera deportiva pueda utilizarse para construir riqueza mediante la propiedad de activos.

Y ahí está la verdadera dimensión de la operación.

A-Rod no está vendiendo su pasado como beisbolista; está utilizando lo que ganó como jugador para construir una segunda carrera como empresario. Si la valoración de los Timberwolves y las Lynx continúa creciendo, la inversión puede convertirse en uno de los movimientos financieros más importantes de su vida después del béisbol.