La Liga Americana recuperó el trono del béisbol de las Grandes Ligas de la manera más contundente posible. En una noche donde el pitcheo rozó la perfección, el “Joven Circuito” se impuso por 4-0 a la Liga Nacional en el Juego de Estrellas 2026, celebrado en un abarrotado Citizens Bank Park de Filadelfia.

A diferencia del dramático y cerrado desenlace del año pasado —que se definió a favor de la Nacional en un inédito formato de Home Run Derby tras empatar 6-6—, esta edición no dejó espacio para las dudas. La Americana sentenció el encuentro desde el mismísimo primer episodio y firmó la primera blanqueada en un All-Star Game desde el 2013.

Madrugonazo al as de los Phillies

El abridor de la Liga Nacional y as local de los Phillies, Cristopher Sánchez, comenzó encendiendo a su público al ponchar a Mike Trout para abrir el encuentro. Sin embargo, la alegría duró poco. Tres bateadores consecutivos se embasaron para llenar las almohadillas y armar el caos.

  • Cody Bellinger castigó con un sencillo de dos carreras con dos outs en la pizarra.
  • Ben Rice le siguió los pasos de inmediato con otro imparable remolcador para poner las cosas 3-0 de manera tempranera.

Esa producción en la primera entrada fue más que suficiente para Bellinger, quien terminó la noche de 3-1 con dos impulsadas para acreditarse de forma merecida el premio al Jugador Más Valioso (MVP) del All-Star Game.

Un recital de pitcheo y récord de ponches

A partir de ahí, el cuerpo de lanzadores de la Liga Americana montó un muro infranqueable. Un total de 11 lanzadores se combinaron para maniatar por completo a los maderos de la Nacional, permitiendo apenas tres imparables en toda la noche, de los cuales ninguno logró pasar de la primera base. De hecho, un sencillo del dominicano Juan Soto fue lo más cercano a una rebelión que pudo hilvanar el Viejo Circuito para romper el dominio del pitcheo rival.

El festival desde la lomita dejó una nueva marca para los libros de historia: ambos equipos se combinaron para recetar 27 ponches, rompiendo el récord previo para un juego de nueve entradas en un All-Star (24 ponches en 2015).

El relevista Dylan Cease se anotó la victoria tras colgar el cero en el primer acto, mientras que el experimentado cubano Aroldis Chapman y Bryan Baker se encargaron de bajar la persiana de forma impecable en el noveno episodio. La cereza del pastel la puso el cubano Miguel Vargas en la octava entrada, conectando un monstruoso cuadrangular solitario de 433 pies que significó el único extrabase de todo el partido.

Para Filadelfia y sus seis representantes estrella —incluyendo a Bryce Harper y Kyle Schwarber— la fiesta en casa se quedó a medias, teniendo que presenciar cómo la Liga Americana desfiló con autoridad en su propio diamante.