Tras una semana de capa caída, los Dodgers recordaron que son el equipo a vencer. Con una lluvia de 12 carreras, le quitaron el invicto de 10 juegos a los Cubs y demostraron que cuando su ofensiva mete presión, no hay pitcher que aguante.
¡Atención, fiebruses de la pelota! Los Dodgers de Los Ángeles estaban pasando por un bachecito que tenía a más de uno con el “fo” en la cara (perdiendo 5 de sus últimos 7), pero el sábado por la noche en el Dodger Stadium, decidieron que ya era suficiente. Con una paliza de 12-4 sobre los Cachorros de Chicago, el equipo azul no solo ganó, sino que le dio una lección de bateo a los visitantes, frenándoles en seco su racha de 10 victorias.
La clave no fueron solo los cuadrangulares, sino la especialidad de la casa: la presión constante. Los Dodgers conectaron 14 hits, destacando un racimo de seis carreras en el cuarto inning que dejó a los Cubs pidiendo tiempo.
“Estrés” para el rival: El sello de Dave Roberts
El manager Dave Roberts fue claro tras el juego: a los Dodgers les gusta dar jonrones, pero lo que realmente los hace peligrosos es el estrés que le meten al lanzador contrario. “Durante la última semana, anotábamos tres en un inning y después nos apagábamos. Pero hoy mantuvimos la presión, que es lo que solemos hacer”, explicó Roberts.
El ataque fue un esfuerzo colectivo con dos outs en la pizarra. Nombres como Freddie Freeman, nuestro Teoscar Hernández, Dalton Rushing y Andy Pages se dieron un banquete con sencillos remolcadores, mientras que Alex Freeland aportó un doblete impulsador que puso el juego en caja fuerte.
Ohtani rompe el hielo y Roki Sasaki hace el trabajo
La superestrella Shohei Ohtani finalmente respiró tras romper una racha negativa de 12 turnos sin hit con un sencillo en la primera entrada. Por otro lado, en la lomita, el fenómeno japonés Roki Sasaki se anotó su segunda victoria en las Mayores, lanzando cinco entradas y un poquito más, ponchando a cinco y demostrando que cada vez se siente más cómodo en el “Big Show”.
“Cuando todos nos ponemos a una, somos imparables”, sentenció Freeland tras el partido. Y es que los Dodgers, cuando calientan los bates, parecen un equipo de otro planeta.
¿Usted cree que esta paliza fue solo un desahogo de un día o los Dodgers ya le cogieron el truco al 2026 para no volver a caer en malas rachas?