Los problemas de los Los Angeles Dodgers en los innings finales volvieron a quedar expuestos. La derrota 4-3 ante los Atlanta Braves profundizó una situación que parecía resuelta durante buena parte de la temporada: la inestabilidad en el puesto de cerrador.
La organización había apostado fuerte durante el receso de temporada con la incorporación de Edwin Díaz, uno de los relevistas más reconocidos de las Grandes Ligas. La decisión respondía a una necesidad evidente después de los problemas que los Dodgers tuvieron para encontrar consistencia en el noveno episodio durante la campaña anterior.
Sin embargo, el desempeño de Díaz durante agosto ha obligado al manager Dave Roberts a buscar alternativas. Antes de esta serie, el puertorriqueño había desperdiciado tres de sus últimas cuatro oportunidades de salvamento, elevando a cuatro sus salvamentos desperdiciados en 11 oportunidades durante la temporada. El contraste con 2025 era significativo: había dejado escapar apenas tres de 31 oportunidades.
Ante ese escenario, Roberts recurrió nuevamente a Tanner Scott.
Y tampoco encontró la respuesta inmediata que necesitaba.
Scott pasa de solución a motivo de preocupación
La decisión era comprensible si se observa el rendimiento de Scott durante la mayor parte de la campaña.
Antes de sus dos apariciones contra Atlanta, el zurdo tenía efectividad de 2.24 en 56 presentaciones y había convertido 19 de 21 oportunidades de salvamento. Esos números lo colocaban entre las opciones más confiables del bullpen de Los Ángeles.
Pero sus dos actuaciones más recientes fueron diametralmente diferentes.
En el primer partido de la serie, Scott entró durante el octavo episodio con el encuentro empatado. La intención era mantener la igualdad y permitir que los Dodgers tuvieran la oportunidad de ganar en el noveno. En cambio, permitió dos imparables y Atlanta tomó la ventaja. Los Ángeles no pudo responder en su última oportunidad ofensiva.
En el siguiente encuentro, el escenario volvió a repetirse. Con el marcador empatado 5-5 después de nueve entradas, Scott recibió nuevamente la responsabilidad de cerrar. Y otra vez permitió dos hits. El último terminó siendo decisivo: Ha-Seong Kim conectó el batazo que dejó a los Dodgers en el terreno.
Para un equipo que aspira a competir por las posiciones más altas de la Liga Nacional, dos derrotas consecutivas de esta manera son especialmente incómodas.
El problema va más allá del cerrador
Sería sencillo responsabilizar exclusivamente a Scott, pero los problemas de Los Ángeles son más amplios.
El equipo tampoco ha logrado convertir suficientes oportunidades ofensivas en victorias. Su registro en partidos definidos por una sola carrera era de 24-23, una señal de que los encuentros cerrados se han convertido en una asignatura pendiente.
Además, los Dodgers habían perdido cinco series consecutivas contra equipos que se encontraban en la pelea por avanzar a los playoffs. En un calendario donde cada victoria puede tener consecuencias importantes para la clasificación, desperdiciar ventajas en los últimos innings puede resultar particularmente costoso.
La serie contra Atlanta tiene, además, una dimensión adicional. Los Braves y Dodgers compiten por posiciones privilegiadas que podrían determinar quién obtiene una ventaja importante en la primera ronda de la postemporada. Al imponerse en la serie, Atlanta también consiguió el desempate entre ambos equipos, un elemento que podría adquirir enorme valor si terminan con récords similares.
Díaz y Scott: una situación que necesita definición
La buena noticia para Los Ángeles es que sería precipitado concluir que Scott ha perdido definitivamente su efectividad por dos malas actuaciones.
Su temporada anterior a esta serie había sido sólida y sus números globales continúan siendo mucho más representativos de su rendimiento que un par de noches negativas.
Pero sí existen señales que merecen atención.
Scott no cuenta con un repertorio particularmente amplio, y cualquier problema en la ubicación de sus lanzamientos puede hacer que los bateadores se adapten rápidamente. Después del partido, el propio relevista reconoció que utilizó demasiadas rectas, especialmente hacia abajo.
Mientras tanto, los Dodgers necesitan recuperar la versión habitual de Díaz. Si el puertorriqueño consigue corregir los problemas que han afectado su mecánica y recuperar su dominio, Roberts tendría nuevamente una combinación mucho más estable para los innings finales.
La situación también es diferente a la de otros momentos de la temporada. Los Dodgers ya no pueden recurrir con la misma facilidad a Roki Sasaki como una solución improvisada para el cierre de los partidos.
Por eso, más que hablar de una supuesta “maldición” del puesto de cerrador, lo que existe es un problema de consistencia que Los Ángeles debe solucionar antes de que llegue octubre. En una temporada donde el margen de error se reduce cada semana, tener un noveno inning confiable puede marcar la diferencia entre avanzar con ventaja en los playoffs o comenzar la postemporada bajo máxima presión.