San Francisco tiene el peor arranque en 143 años de historia con récord de 14-23. Sus dos dominicanos mejor pagados figuran entre los jugadores de posición más improductivos de toda la liga según WAR.
Los Gigantes de San Francisco están viviendo su peor pesadilla. Con récord de 14-23, el equipo californiano comparte el peor balance de toda la MLB junto a los Rockies de Colorado — el peor arranque en los 143 años de historia de la franquicia. Y la explicación principal no está en el pitcheo, que cumple con efectividad de 3.96 y limita a los rivales a un promedio de bateo de .236. Está en el madero. O más precisamente, en la ausencia de él.
Y en el centro de esa crisis ofensiva están dos dominicanos con contratos descomunales: Rafael Devers y Willy Adames.
Los números que acusan
San Francisco paga la sexta nómina activa más alta de MLB con 181.3 millones de dólares. A cambio, recibe:
- Último lugar en carreras anotadas entre los 30 equipos (115)
- Último lugar en jonrones (23)
- Último lugar en OPS (.637)
- Último lugar en carreras anotadas por juego (3.12 promedio)
- Último lugar en porcentaje de embasarse
- 293 ponches con apenas 72 bases por bolas
Devers: el segundo peor jugador de posición en toda la MLB
Según FanGraphs, Rafael Devers ha sido el segundo peor jugador de posición en lo que va de la temporada 2026 en toda la MLB, con un WAR de -0.7 — victorias sobre nivel reemplazo en negativo. Solo Cedric Mullins de los Rays va peor con -0.8.
Su línea ofensiva en 37 juegos es alarmante: .221/.265/.329, con apenas 3 jonrones y 5 carreras impulsadas. Su OPS de .593 y su OPS+ de 70 — 30 puntos por debajo del promedio de la liga — pintan el cuadro de un bateador que no está rindiendo ni cerca de lo que se espera.
La métrica wOBA — que mide el valor ofensivo total — lo ubica en .251, unos 49 puntos por debajo del promedio de la liga.
El propio Devers reconoció la situación esta semana en declaraciones a ESPN, aunque sin perder la calma:
“Creo que en cualquier momento arranco. Soy positivo. No es la manera que quería empezar, pero contento. Todo se va a enderezar.”
La velocidad del swing: una tendencia preocupante
Más allá de los números de esta temporada, hay una señal técnica que preocupa a los analistas. La velocidad de swing de Devers ha caído de manera progresiva en los últimos cuatro años:
- 2023: 73.4 mph
- 2026: 71.2 mph
Una reducción de más de dos millas por hora que sugiere que el dominicano ya no llega a los lanzamientos con la misma rapidez y fuerza que antes. Y su adaptación a la primera base — posición que ocupa desde su llegada a San Francisco — tampoco ha sido sencilla: en 26 encuentros con el mascotín le ha costado 16 carreras, según Baseball-Reference.
Los Gigantes asumieron 260 millones de dólares en compromisos contractuales con Devers cuando lo adquirieron el 15 de junio de 2025. Un contrato que no se le había garantizado a nadie en la historia del club.
Adames: el torpedero que no arranca
El caso de Willy Adames sigue un patrón similar. El campocorto santiaguero firmó con los Gigantes en el invierno de 2024 por 182 millones de dólares en seis temporadas — el mayor compromiso financiero en la historia del club. Y respondió en 2025 con una temporada sólida: 30 jonrones, 87 carreras impulsadas y 3.7 WAR.
Pero 2026 ha sido otra historia. En 36 partidos, Adames batea apenas .194/.232/.333 con un OPS de .565, 3 jonrones y un OPS+ de -40 con relación a la liga. El sexto peor jugador de posición en toda la MLB según WAR (-0.6).
Juntos, Devers y Adames suman 6 jonrones y 21 carreras impulsadas en lo que va de temporada. Para comparar: Elly de la Cruz lleva 10 jonrones y 28 carreras impulsadas él solo.
La paciencia se agota en San Francisco
En una ciudad que no asimila ver a su equipo compartir el peor récord del béisbol con los Rockies, la paciencia empieza a agotarse. Las críticas apuntan al dirigente Tony Vitello — reclutado desde la NCAA — pero también, y con más fuerza, a los bateadores que cobran los cheques más grandes y no están respondiendo.
Los Gigantes son uno de los peores equipos en rendimiento desde la primera base, el campocorto, el jardín izquierdo y el central. Incluso ajustando por su estadio favorable a los lanzadores, el equipo tiene un OPS+ de 84 — significativamente por debajo del promedio de la liga.
El pitcheo cumple. El madero falla. Y los dominicanos mejor pagados del roster están entre los peores de toda la liga.