Manny Machado está acostumbrado a que los grandes números formen parte de su temporada. Sin embargo, a los 34 años, el dominicano atraviesa una campaña poco habitual para los estándares que ha construido durante su carrera en las Grandes Ligas.

El antesalista de los San Diego Padres tiene una motivación histórica por delante: alcanzar los 400 jonrones en su carrera. Machado suma 392, por lo que necesita únicamente ocho cuadrangulares para ingresar a ese exclusivo grupo.

El problema es que el camino hacia esa cifra se ha detenido.

Machado acumula 19 partidos consecutivos sin conectar un jonrón, una sequía que comenzó el 22 de julio, después de que conectara dos cuadrangulares frente a los Atlanta Braves. Durante ese período ha consumido 71 turnos sin sacar la pelota del parque, la tercera racha más prolongada de su carrera.

La cifra resulta todavía más llamativa porque llegó inmediatamente después de su mejor tramo ofensivo de la temporada.

De un gran julio a un agosto complicado

Julio había ofrecido señales completamente diferentes. Machado bateó .292/.369/.552, conectó siete jonrones y produjo 19 carreras en 25 partidos.

Ese rendimiento hacía pensar que el dominicano estaba recuperando su mejor versión justo cuando la temporada entraba en una etapa importante.

Agosto, sin embargo, ha sido un contraste radical.

En 15 encuentros presenta una línea de .193/.281/.211, sin cuadrangulares, apenas cinco carreras impulsadas, un doble y seis anotadas.

La diferencia no está únicamente en la cantidad de jonrones. Su producción total también se ha desplomado, hasta convertir este mes en uno de los períodos ofensivos más difíciles de su campaña.

Los números avanzados cuentan otra historia

La preocupación de los Padres no se limita al promedio de bateo. Los indicadores relacionados con la calidad del contacto también muestran una disminución.

Machado registra una velocidad de salida promedio de 90.9 millas por hora, su peor registro desde 2023. Su máxima velocidad de salida, de 112.0 mph, también representa su cifra más baja desde aquel año.

Además, su ángulo de salida de 13.1 grados es el menor desde 2024, mientras que su porcentaje de batazos con contacto fuerte, de 45 %, es el más bajo desde 2023.

Esos datos ayudan a explicar por qué los cuadrangulares han desaparecido. No se trata únicamente de una racha de mala suerte: la calidad del contacto tampoco ha estado al nivel habitual del veterano.

Una sequía importante, pero no histórica

Machado ya ha experimentado períodos similares.

Su racha actual supera las de 13 partidos que tuvo en agosto de 2018 con los Dodgers y de 16 encuentros en junio de ese mismo año con los Orioles.

Sin embargo, todavía está lejos de su peor sequía. En 2024, jugando para los Padres, pasó 26 partidos entre el 5 de mayo y el 3 de junio sin conectar jonrones. También tuvo una racha de 22 encuentros en 2013.

Esto permite poner su situación actual en perspectiva: aunque es preocupante, no constituye algo desconocido en la carrera del dominicano.

La diferencia es que ahora la sequía llega en una temporada en la que su producción general también ha disminuido.

El número 400 como objetivo

En 122 partidos, Machado batea .211/.295/.407, con 23 jonrones, 70 carreras impulsadas y 20 dobles.

Son números considerablemente inferiores a los que se esperan de uno de los principales bateadores dominicanos de su generación.

Precisamente por eso, los ocho jonrones que necesita para alcanzar los 400 tienen un significado especial.

Machado no solamente está intentando poner fin a una sequía. Está persiguiendo una cifra que representa un nuevo reconocimiento a una carrera extraordinaria.

La pregunta es si podrá alcanzar ese hito mientras recupera la versión ofensiva que mostró en julio.

Porque los 400 jonrones parecen estar al alcance, pero antes de celebrarlos, Machado necesita volver a encontrar algo que durante buena parte de su carrera ha sido una de sus mayores fortalezas: la capacidad de hacer daño de manera constante con el bate.