Los Seattle Mariners llegaron a 2026 con expectativas elevadas después de protagonizar en 2025 la postemporada más larga en la historia de la franquicia. Seattle alcanzó el Juego 7 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana y quedó a una victoria de disputar la Serie Mundial. Sin embargo, un año después, aquel equipo competitivo se ha convertido en una de las mayores decepciones de las Grandes Ligas.
El problema no es únicamente que los Marineros hayan perdido terreno. Es la manera en que lo están haciendo: su ofensiva prácticamente ha desaparecido.
Seattle entró al martes con marca de 56-63, a 4.5 juegos del liderato de la División Oeste de la Liga Americana y a cuatro del último puesto de comodín. Y con un calendario particularmente exigente durante el resto de agosto, el margen para reaccionar se reduce rápidamente.
En el centro de esta crisis aparece Cal Raleigh, cuya caída ofensiva es tan pronunciada que puede considerarse histórica.
De candidato al MVP a rendimiento por debajo del reemplazo
Raleigh fue el segundo jugador más votado para el MVP de la Liga Americana en 2025 y protagonizó una temporada extraordinaria. Se convirtió en el primer receptor en la historia de MLB en conectar 60 jonrones en una campaña, terminó con .948 de OPS, 125 carreras impulsadas y 161 de wRC+, esta última cifra la cuarta mejor de las Grandes Ligas.
Además, acumuló 7.2 bWAR, el segundo total más alto entre jugadores de posición en MLB.
Nada de eso se parece al Raleigh de 2026.
En 85 partidos, su OPS ha caído hasta .571, más de 300 puntos por debajo del registrado el año anterior. Apenas ha conectado 12 jonrones, mientras que su tasa de ponches se disparó hasta 32%, la séptima más alta entre los jugadores con al menos 350 apariciones al plato.
Su bWAR también pasó de 7.2 a -0.3.
La magnitud del desplome resulta todavía más llamativa cuando se coloca en perspectiva histórica. Según el análisis citado por Sports Illustrated, entre las 54 temporadas en las que un jugador conectó al menos 50 jonrones, ninguno había caído al año siguiente a un OPS inferior al .704 de Chris Davis en 2014. Hasta Raleigh.
El problema identificado es especialmente preocupante: el receptor no está logrando sincronizarse con las rectas, y los lanzadores están explotando esa dificultad.
Pero reducir toda la crisis de Seattle a Raleigh sería equivocarse.
El resto de la ofensiva tampoco responde
Los Marineros necesitan encontrar respuestas en prácticamente toda su alineación.
Josh Naylor, firmado durante el receso con un contrato de cinco años y 92.5 millones de dólares, es otro ejemplo. Después de llegar a Seattle en la fecha límite de cambios de 2025 y producir nueve jonrones, 33 impulsadas y .831 de OPS en 54 partidos, su rendimiento ha disminuido considerablemente.
En 111 encuentros de 2026 suma apenas 10 jonrones, 42 impulsadas y .700 de OPS. Su valor de carreras producidas por batazos, según Statcast, pasó del percentil 85 en 2025 al percentil 12 este año.
Julio Rodríguez tampoco está teniendo la temporada esperada. Después de conectar 32 jonrones y remolcar 95 carreras en 2025, su OPS descendió de .798 a .746. La situación es todavía peor cuando existen corredores en posición de anotar: registra apenas .638 de OPS en esas situaciones y solamente tres de sus 20 hits han sido extrabases.
J.P. Crawford también ha retrocedido. El año pasado acumuló 3.6 bWAR, bateó .265 y tuvo .722 de OPS en 157 partidos. En 2026 lleva .212 de promedio, .675 de OPS y apenas 0.7 bWAR en 87 encuentros. Actualmente está en la lista de lesionados por una lesión en la muñeca, aunque se espera que regrese pronto.
El novato Cole Emerson tampoco ha logrado compensar esa pérdida ofensiva. En 66 partidos batea .196/.253/.346. Su presencia permitió mejorar la defensa tanto en el campocorto como en la tercera base, pero a costa de reducir todavía más la producción ofensiva.
Seattle tiene un problema colectivo
Los números generales son contundentes: Seattle ha anotado 462 carreras, la menor cantidad de MLB. Su OPS de .683 es el tercero más bajo de las Grandes Ligas, mientras que su promedio colectivo de .229 está empatado como el peor de MLB.
La situación es especialmente grave con corredores en posición de anotar.
Los Marineros tienen la menor cantidad de apariciones al plato con RISP, con 1,017, pero también presentan el peor promedio en esas situaciones: .216. Han anotado apenas 318 carreras y conectado solo 64 extrabases, los peores registros de MLB en esos escenarios.
Y aquí existe una diferencia importante respecto a 2025. Seattle tampoco fue excelente bateando con corredores en posición de anotar entonces, pero su OPS ocupó el puesto 19 de MLB y conectó 54 jonrones, sexto mejor registro de las Grandes Ligas.
Ahora, las oportunidades están llegando y la ofensiva simplemente no las está aprovechando.
El pitcheo mantiene vivo al equipo
Paradójicamente, los Marineros no están siendo sostenidos por su ofensiva, sino por un cuerpo de lanzadores que continúa entre los mejores de MLB.
Su efectividad colectiva de 3.78 ocupa el noveno lugar de las Grandes Ligas, después de terminar 13.º el año pasado con 3.87. Incluso con temporadas menos productivas de lanzadores como Bryan Woo y Luis Castillo, el pitcheo abridor ha mantenido al equipo competitivo.
Castillo, además, fue enviado a los Chicago White Sox en la fecha límite de cambios.
Eso hace todavía más frustrante la situación: Seattle cuenta con suficiente rendimiento desde el montículo para competir, pero su ofensiva no consigue producir las carreras necesarias.
Y el calendario que viene no ayuda. Los Marineros tendrán series contra Yankees, Astros, Brewers, Cubs, Phillies, Blue Jays y Red Sox. Son precisamente el tipo de rivales contra los cuales una ofensiva tan limitada puede quedar rápidamente fuera de combate.
La urgencia ya no es solo recuperar a Raleigh
La carrera por la División Oeste de la Liga Americana sigue abierta porque ni los Astros ni los Rangers han sido particularmente dominantes. Sin embargo, Seattle dejó escapar una oportunidad que parecía estar a su alcance y ahora tiene que perseguirlos mientras lucha por permanecer en la carrera por los playoffs.
Raleigh necesita recuperar una parte de su producción, pero eso por sí solo probablemente no resolvería el problema. Los Marineros necesitan que Naylor vuelva a parecerse al bateador que justificó su gran contrato, que Rodríguez aumente su impacto en los momentos decisivos y que Crawford pueda regresar y producir.
También necesitan que el resto de la alineación convierta las oportunidades en carreras.
Después de haber llegado al Juego 7 de la ALCS en 2025, Seattle enfrenta ahora una amenaza mucho más básica: ni siquiera clasificar a la postemporada.
Y para evitarlo, no basta con esperar el regreso del Raleigh de 60 jonrones. Los Marineros necesitan recuperar colectivamente una ofensiva que, hasta ahora, ha sido incapaz de acompañar a un pitcheo que sí ha hecho su trabajo.