Si usted siente que Juan Soto está tomando más boletos que de costumbre, no es su imaginación. Es una realidad estadística que el propio “Soto Pacheco” ha puesto sobre la mesa: los lanzadores de las Mayores le han perdido el respeto a la zona de strike cuando él está en la caja de bateo.
En un análisis reciente de Jared Greenspan, se destaca un cambio drástico en la “dieta” de pitcheos que recibe el dominicano en este 2026. La razón es tan lógica como táctica: la falta de protección.
El “Efecto Judge” es cosa del pasado
Soto fue honesto al hablar con el New York Post. El año pasado, batear delante de Aaron Judge era como tener un guardaespaldas élite; los pitchers preferían lanzarle a Soto que enfrentar a “El Juez” con gente en base. “El año pasado me atacaban más, veía más pitcheos en la zona”, confesó Juan.
Hoy, la historia es otra. Sin esa amenaza letal detrás, los rivales han decidido que cualquier otro bateador de los Mets les gane, pero no Soto.
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Menos “strikes”: Soto está viendo apenas un 44.6% de lanzamientos en la zona, el nivel más bajo de su carrera.
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Paciencia de hierro: Fiel a su estilo, ha respondido haciendo swing a solo el 32.7% de los pitcheos (otra cifra récord personal de baja agresividad).
Un arranque “en candela”
A pesar de que lo están cuidando como si fuera oro, Soto no ha dejado de producir. Hasta este 28 de abril, el patrullero batea para .300 con un OPS de .867. El martes, ante los Nacionales, volvió a demostrar su vigencia con un cuadrangular y dos remolcadas, dejando claro que, aunque no le lancen cerca, él encuentra la manera de castigar.
La estrategia de la liga ha beneficiado indirectamente a Pete Alonso, quien lidera la Nacional en OPS, ya que es él quien suele heredar a un Soto que vive embasándose por la vía del boleto.
¿Cree usted que la gerencia de los Mets debe buscar un bate de más peso para proteger a Soto, o su sola presencia ya es suficiente para descontrolar a cualquier staff de pitcheo?