Hay rachas que asustan, y luego está lo que están haciendo los Yankees de Nueva York en este cierre de abril. El equipo más odiado y amado del mundo alcanzó este viernes su séptima victoria consecutiva, y lo hizo humillando una vez más a sus archirrivales, los Medias Rojas de Boston, en un Fenway Park que parece haberse convertido en la segunda casa de los mulos.

Jazz Chisholm Jr.: El nuevo “dueño” del Bronx

Desde que llegó a Nueva York, Jazz Chisholm Jr. ha demostrado que la presión de las rayas no le queda grande. Anoche, el bahameño con alma de dominicano dio una cátedra de oportunidad: conectó un cuadrangular salvaje y terminó la jornada con cuatro carreras empujadas, siendo el motor que encendió la ofensiva neoyorquina.

Cuando Jazz está encendido, el equipo fluye diferente. No es solo el bateo, es la energía y la “grasa” que le mete al juego. Mientras los fanáticos de Boston veían con impotencia cómo la bola se perdía en las gradas, en las peñas de República Dominicana el grito era uno solo: “¡Ese muchacho es un problema!”.

Una racha histórica que no se detiene

Siete victorias al hilo no son casualidad. El picheo abridor está intransitable y el bullpen parece una pared de concreto. Tras las joyas de Max Fried y Luis Gil a principios de semana, la ofensiva ha tomado el relevo para asegurar que nadie les sople de cerca. Los Yankees están jugando un béisbol de otra galaxia, y con cada victoria, la sombra del campeonato se hace más grande.

¿Hay quien los frene?

En los colmados de Santo Domingo y Santiago, el debate ya no es si los Yankees van a clasificar, sino quién se atreverá a quitarles el invicto en mayo. Con un roster que parece sacado de un videojuego, la tropa del Bronx está mandando un mensaje claro a toda la MLB: el trono les pertenece.

La pregunta para la peña es obligatoria: ¿Es Jazz Chisholm Jr. la pieza definitiva que les faltaba para ganar el anillo o esta racha es solo un espejismo antes de que vuelvan las lesiones? ¡Recojan, que los Yankees están abusando!