La tormenta mediática alrededor de las Estrellas Orientales y la familia Tatis sumó un nuevo y escandaloso capítulo que sacude directamente a los cimientos de San Pedro de Macorís. Tras las picantes declaraciones de Fernando Tatis Jr. poniendo en duda su regreso con los verdes, el debate en las plataformas digitales se trasladó hacia la figura del histórico intermedista y capitán de la escuadra oriental, Robinson Canó, al ventilarse públicamente los detalles financieros que frustraron su contratación para la venidera temporada de la LIDOM.
La polémica tomó fuerza luego de un análisis del cronista deportivo conocido como “El Tío Elie”, quien desmenuzó la reciente entrevista concedida por Canó a los creadores de contenido Juan Frank y Milo. En dicho espacio, fue el propio jugador quien decidió romper una de las reglas no escritas más sagradas en los 70 años de historia de la pelota invernal dominicana: hablar abiertamente de montos económicos ante los micrófonos.
La matemática del desacuerdo: Un jalón de medio millón
Según los datos expuestos en el debate, la gerencia de las Estrellas Orientales, encabezada en las negociaciones por el ejecutivo Ángel Ovalles, colocó sobre la mesa una propuesta formal de 2.5 millones de pesos por la temporada. Si bien esta cifra se sitúa automáticamente dentro de los parámetros salariales destinados para los peloteros de cartelera o “caballos” de la liga, la contraoferta del círculo del petromacorisano se plantó firmemente en un rango de 3 a 3.5 millones de pesos.
La diferencia neta de 500 mil pesos dominicanos se convirtió en un abismo insalvable que terminó por romper las negociaciones y poner fin de forma abrupta a la relación capitán-equipo.
De haberse concretado la exigencia de Canó, el veterano camaronero se habría convertido de forma unánime en el jugador mejor pagado de todo el circuito invernal.
La reacción del público: ¿Ego, negocios o falta de respeto?
La revelación de las cifras dividió de inmediato el criterio de los fanáticos en los foros de opinión:
La crítica al manejo público: Un sector considerable de la crónica y la fanaticada consideró que Canó resultó el “perdedor” en la percepción pública al ventilar los números. El argumento principal radica en que el público general percibe con recelo que un atleta que acumuló decenas de millones de dólares en las Grandes Ligas se encuentre disputando medio millón de pesos frente al equipo de su propio pueblo natal.
La defensa al valor del jugador: En la otra acera, defensores de Robinson y residentes de San Pedro de Macorís manifestaron estar de acuerdo con su postura. Los usuarios argumentaron que la gerencia de las Estrellas incurrió en una “falta de respeto” al cambiar las condiciones de un acuerdo previamente conversado, señalando que un jugador de su investidura no solo aporta rendimiento en el terreno, sino que representa una marca comercial que arrastra fanáticos a las taquillas y genera ingresos que la directiva verde prefiere no reinvertir en la nómina.
Lo que queda claro es que la mítica “maquinaria verde” de San Pedro de Macorís enfrenta una crisis de identidad y de relaciones públicas de cara al próximo torneo de la LIDOM, habiendo alejado de sus filas tanto a la dinastía Tatis como a su histórico capitán en el clubhouse.