En el béisbol, los números no mienten, pero parece que algunos mánagers tienen una calculadora diferente. Este lunes, los Cardenales de San Luis mordieron el polvo 5-3 ante los Marlins de Miami, en un partido donde el abridor Michael McGreevy permitió cuatro carreras limpias en menos de seis entradas. Para cualquier fanático que se precie de saber de pelota, eso es una salida mediocre, pero para Oliver Marmol, fue una “maravilla”.

El “buen trabajo” que nadie vio

Tras la derrota, Marmol dejó a la prensa en shock con sus declaraciones. En lugar de criticar la falta de contundencia, el estratega defendió a capa y espada al joven de 25 años:

“McGreevy hizo un gran trabajo”, soltó Marmol sin pestañear. “Especialmente porque ellos tenían seis zurdos en la alineación y creo que supo navegar contra ellos. Los mantuvo bateando por el suelo al principio… al final del día, creo que nos dio una buena oportunidad”.

¡Epa, Oliver! Una “buena oportunidad” no suele venir acompañada de cuatro carreras en contra antes de la sexta entrada. Para el fanático dominicano, que está acostumbrado a ver a sus lanzadores salir a “matar” o irse a las duchas temprano, este tipo de conformismo es lo que tiene a San Luis en una montaña rusa de resultados.

¿Se desinfla la promesa?

Es cierto que McGreevy venía lanzando “fuego”, con una efectividad de 3.29 en sus primeras cinco aperturas de este 2026. Pero en las Grandes Ligas, lo que importa es el “qué has hecho por mí hoy”. Anoche, el derecho se quedó corto, perdió el comando la tercera vez que enfrentó a los bateadores y le costó el juego a su equipo.

¡Fuego en las redes!

La polémica es viral porque los Cardenales son un equipo con una exigencia histórica. Ver a su mánager celebrar una derrota y una actuación de cuatro carreras es algo que no cae bien en la ciudad del arco, ni mucho menos entre los seguidores latinos que exigen entrega total.

¿Está Marmol protegiendo la confianza de su joven brazo o es que ya se acostumbró a perder? Mientras los Marlins celebran su triunfo, en San Luis la pregunta es una sola: ¿Hasta cuándo durará la paciencia con este “optimismo” que no trae victorias? ¡Se armó el lío en el vestuario de los Pájaros Rojos!