La noticia que muchos temían pero que pocos querían aceptar se hizo oficial: Luis Gil ha sido enviado a Scranton/Wilkes-Barre (Triple-A). El derecho dominicano, que hace apenas dos temporadas era la sensación de la Gran Manzana, parece haber perdido la brújula en este arranque del 2026.
La gota que derramó el vaso fue su apertura de ayer domingo contra los Astros de Houston. Gil apenas pudo aguantar 4 entradas, donde le anotaron 6 carreras limpias, permitiendo 5 hits y otorgando 3 boletos. Lo más preocupante para un lanzador de su calibre: ¡se fue sin ponchar a nadie! Con esta derrota, Houston le cortó a los Yankees una racha de ocho victorias consecutivas.
Un 2026 para el olvido
Lo de Gil este año ha sido un “juidero” constante. Después de cuatro aperturas, sus números dan ganas de llorar:
Efectividad (ERA): Un altísimo 6.05.
Ponches/Boletos: Una relación de 9/11 (demasiados pasaportes gratis).
Jonrones: Ya le han dado 6 cuadrangulares, superando por uno todo lo que permitió en 11 aperturas el año pasado.
¿Qué sigue para los Bombarderos?
Aunque los Yankees anunciaron la democión a través de sus redes sociales, todavía no han dicho quién ocupará el puesto del criollo en el roster de 26. Lo cierto es que con Gerrit Cole y Carlos Rodón todavía en procesos de rehabilitación (vistos recientemente en Hudson Valley), la rotación de Nueva York está bajo fuego cruzado.
Aaron Boone y el coach de pitcheo Matt Blake esperan que este tiempo en las menores le sirva a Gil para reencontrar su comando y esa recta fulminante que lo hizo famoso. Por ahora, el “Crucero” de Azua tendrá que apretar en la finca para demostrar que todavía tiene el gas necesario para el Bronx.
¿Usted cree que bajando a Luis Gil se soluciona el problema de la rotación o es que los Yankees necesitan buscar un brazo de peso antes de que la cosa se ponga más agria?