Paul Skenes llegó a las Grandes Ligas con una combinación que parecía casi imposible de neutralizar: una recta que promediaba 98.8 millas por hora, un punto de salida poco convencional y un ángulo de ataque horizontal que hacía que sus lanzamientos parecieran venir desde un lugar distinto al habitual. En 2024, esa mezcla lo convirtió en uno de los pitchers más difíciles de enfrentar.
Pero en 2026 la fórmula ha perdido parte de su poder.
El derecho de los Pittsburgh Pirates atraviesa el tramo más complicado de su carrera. En sus últimos dos meses presenta marca de 3-6 y efectividad de 5.01, mientras que en su salida más reciente ante Miami promedió apenas 95.7 mph con su recta de cuatro costuras, la velocidad más baja registrada en su carrera.
La preocupación no está solamente en el resultado. Está en que Skenes parece haber perdido temporalmente algunos de los elementos que hacían extraordinaria a su recta.
El problema comenzó con un cambio aparentemente pequeño
Según el análisis de Tom Verducci, una de las claves está en la dirección de la zancada.
Skenes modificó su mecánica para caminar más hacia el plato y reducir el movimiento cruzado de su lanzamiento. El cambio tenía lógica: podía ayudar a disminuir un patrón denominado counter-rotational, en el que el brazo se desplaza demasiado hacia atrás respecto al movimiento del cuerpo.
Pero esa modificación también eliminó parcialmente una de sus grandes ventajas.
Skenes pasó de lanzar con un desplazamiento lateral considerable hacia el lado de tercera base a acercarse más directamente al plato. El cambio llegó a representar aproximadamente ocho pulgadas menos de desplazamiento horizontal.
Para un lanzador convencional podría parecer insignificante. Para Skenes no lo es.
Su peculiar ángulo de ataque era parte esencial de la dificultad para los bateadores, especialmente para los derechos. Cuando redujo ese desplazamiento, su recta perdió una característica que la hacía diferente.
Y existe un dato que refuerza esa conexión: durante el período de dificultades, los bateadores derechos le batearon para .301, frente a .193 antes del cambio en la dirección de la zancada.
La velocidad también cuenta
Aquí aparece el segundo problema, posiblemente el más preocupante.
Skenes no solamente modificó su trayectoria de lanzamiento. También perdió velocidad.
En 2024 promedió 98.8 mph con su recta de cuatro costuras. En su última salida llegó a 95.7.
Una diferencia de más de tres millas por hora puede transformar completamente un lanzamiento.
Los datos de 2026 incluidos en el análisis muestran que los bateadores tienen muchas más dificultades cuando Skenes supera las 97.1 mph: su promedio contra esa recta es de apenas .188, con slugging de .306.
Cuando baja a 96 mph o menos, esos números se disparan hasta .259 de promedio y .630 de slugging.
Eso permite entender algo fundamental: la velocidad no es un dato aislado en el repertorio de Skenes; es parte de lo que permite que su recta funcione a pesar de no tener características extraordinarias de movimiento vertical o spin.
Su fórmula era precisamente otra.
Muchísima velocidad + un ángulo de ataque poco convencional.
Si desaparece una de esas dos cosas, la recta se vuelve mucho más predecible.
Skenes está intentando corregirse mientras se desgasta
Lo más llamativo es que el propio Skenes parece haber recuperado parte de su antigua mecánica en su última apertura.
Su punto de salida horizontal volvió aproximadamente a los niveles anteriores al cambio. Es decir, mecánicamente empezó a parecerse nuevamente al pitcher que había sido.
Pero el problema no desapareció.
La pelota simplemente no está saliendo de su mano con la misma calidad.
El manager Don Kelly decidió entonces aplazar su próxima apertura. Skenes había realizado una sesión completa de bullpen pensando en lanzar el domingo, pero el equipo decidió darle más días de recuperación y trasladó su salida para el miércoles.
Kelly considera que Skenes no está lesionado. El problema parece ser una combinación de desgaste, ajustes mecánicos y pérdida de confianza en medio de una temporada complicada para Pittsburgh.
Y ahí está quizás el aspecto más importante de todo el análisis.
El éxito temprano también puede convertirse en una carga
Skenes no está pagando solamente el precio de una mala racha. Está pagando, en cierta medida, el precio de haber establecido expectativas extraordinarias desde el comienzo.
En 2024 no parecía simplemente un novato dominante. Parecía un pitcher construido de manera diferente.
Su recta tenía una velocidad excepcional y un punto de liberación poco habitual. Incluso con un spin y una ruptura vertical por debajo del promedio, conseguía dominar porque sus características físicas y mecánicas hacían que el lanzamiento funcionara de una manera particular.
Ahora esa misma recta se ha vuelto demasiado convencional.
Y cuando un pitcher pierde aquello que hacía único su repertorio, intentar compensarlo únicamente con esfuerzo puede ser contraproducente.
Eso explica por qué el descanso decidido por Pittsburgh puede ser más importante que cualquier ajuste técnico inmediato.
Skenes ha estado intentando encontrar la solución mientras los resultados siguen sin aparecer. Pero el análisis sugiere que no necesita trabajar más necesariamente; necesita recuperar aquello que hacía funcionar su cuerpo y su repertorio.
Pittsburgh tiene que pensar más allá de una apertura
Dar descanso adicional a Skenes el resto de la temporada podría ser una decisión inteligente.
Los Pirates ya están fuera de la pelea competitiva que acompañó buena parte de las expectativas alrededor de su joven as. No existe la misma necesidad de exigirle cada cinco días que existiría en una carrera por los playoffs.
El objetivo debería ser recuperar al Skenes dominante, no simplemente conseguir que complete más aperturas.
Porque los números muestran que todavía está ahí.
Cuando supera las 97.1 mph, los bateadores producen apenas .188 contra su recta. El problema es que actualmente no está llegando consistentemente a ese nivel de velocidad.
Por eso, el verdadero dilema de Paul Skenes no es si sigue siendo un gran pitcher. Es cómo recuperar las condiciones que hicieron que su talento fuera tan extraordinario en primer lugar.
La respuesta probablemente no llegará de una sola corrección mecánica.
Puede requerir descanso, recuperar confianza, estabilizar su zancada y permitir que su brazo vuelva a generar la velocidad que convirtió su recta en una pesadilla.
Skenes todavía tiene el talento para regresar a ese nivel. Pero esta vez, para encontrar nuevamente su mejor versión, quizá tenga que dejar de perseguirla durante unos días.