La temporada 2026 de Rafael Devers puede dividirse en dos capítulos completamente diferentes. El primero estuvo marcado por un rendimiento ofensivo muy por debajo de las expectativas que acompañan a un jugador de su calibre. El segundo, en cambio, ha mostrado al dominicano convertido nuevamente en una de las principales referencias ofensivas de los San Francisco Giants.
La transformación tiene una fecha concreta: 15 de junio. A partir de ese momento, Devers elevó considerablemente su producción y comenzó a justificar la expectativa que existía alrededor de él cuando los Giants lo adquirieron procedente de los Boston Red Sox.
Hasta el 15 de junio, el samanense bateaba para .235/.293/.413, con nueve cuadrangulares y 33 carreras impulsadas en 72 partidos. Esos números estaban lejos de lo esperado para un jugador con estatus de All-Star y explicaban parte de las dudas que rodeaban su futuro en San Francisco.
Además, el contexto del equipo no ayudaba. Los Giants atravesaban dificultades en la temporada y comenzaron a aparecer reportes de que la organización estaba dispuesta a escuchar ofertas por Devers y otros jugadores estelares que tampoco estaban teniendo el rendimiento esperado.
Pero, en lugar de salir de San Francisco, Devers respondió con el bate.
El cambio después del 15 de junio
Desde esa fecha, la producción ofensiva del dominicano ha dado un giro considerable. Incluyendo el partido ante los Cincinnati Reds mencionado en el reporte, Devers acumulaba una línea de .260/.361/.579, con 20 jonrones y 43 carreras impulsadas en 61 encuentros.
La diferencia es especialmente evidente en el poder. En apenas 61 partidos después del 15 de junio, Devers conectó más del doble de los cuadrangulares que había acumulado durante sus primeros 72 encuentros de la temporada.
Ese repunte le permitió llegar a 29 jonrones, convirtiéndose en el líder de los Giants en cuadrangulares y colocándose a solamente uno de alcanzar una cifra que durante buena parte de la temporada parecía complicada: los 30 vuelacercas.
El dato adquiere todavía mayor relevancia por la historia reciente de la franquicia.
A las puertas de una marca de los Giants
Si Devers conecta otro cuadrangular, se convertirá en apenas el segundo jugador de los Giants desde 2005 en alcanzar los 30 jonrones en una temporada.
El otro es su compatriota Willy Adames, quien llegó a esa cifra durante el último día de la campaña pasada.
La sequía ofensiva de poder de la organización tiene una referencia todavía más llamativa: desde Barry Bonds en 2004, ningún jugador de los Giants había alcanzado los 30 cuadrangulares antes de Adames.
Por eso, que Devers esté a un batazo de repetir la hazaña no es solamente un logro individual. También representa una producción de poder que San Francisco ha tenido dificultades para encontrar durante más de dos décadas.
Un renacimiento que llegó en un momento complicado
La recuperación de Devers tiene un valor adicional porque ocurrió precisamente cuando su nombre estaba relacionado con posibles movimientos.
Los Giants habían llegado a una situación en la que se cuestionaba el futuro de algunos de sus principales jugadores. Devers era uno de los nombres que aparecían en esos reportes debido a un comienzo de temporada que no estaba a la altura de su reputación.
Sin embargo, el dominicano permaneció en el club y terminó convirtiéndose en uno de los pocos puntos positivos de una campaña complicada para San Francisco.
Su recuperación ofensiva también demuestra que analizar una temporada únicamente a través de sus números acumulados puede ocultar cambios importantes en el rendimiento de un jugador. La línea global de Devers cuenta una historia, pero dividirla en dos períodos revela otra: después de mediados de junio, su capacidad para producir extrabases y carreras cambió de manera significativa.
También ha respondido al cambio defensivo
El renacimiento de Devers no se limita a su ofensiva. El jugador también ha respondido favorablemente al cambio de posición.
En Boston, como antesalista, había sido señalado por una contribución defensiva negativa. De acuerdo con los datos citados en el reporte, Devers costó 59 carreras defensivas durante su etapa como tercera base con los Red Sox.
Con los Giants, su conversión a primera base ha presentado un panorama completamente diferente. Como inicialista acumula +2 carreras defensivas en 119 partidos con San Francisco.
Ese contraste es importante porque muestra que los Giants no solamente han encontrado en Devers una fuente renovada de poder. También han conseguido una versión defensiva más productiva al colocarlo en una posición diferente.
A falta de un jonrón para llegar a los 30, Devers ha convertido una temporada que comenzó bajo cuestionamientos en una campaña de recuperación. Su producción desde el 15 de junio ha cambiado la percepción alrededor de su desempeño y lo ha devuelto al centro de la ofensiva de los Giants.