¡Atención, fanaticada de la “Gran Manzana” y de todo Quisqueya! Si usted pensaba que el problema de los Mets de Nueva York era simplemente que no están bateando, prepárese, porque lo que viene es candela pura. La situación en el Citi Field ha pasado de ser un simple “slump” a convertirse en una novela de suspenso con un protagonista que está en el ojo del huracán: Francisco Lindor.

Con una racha de ocho derrotas consecutivas y un récord mediocre de 7-12 que los tiene lamiendo el fondo de la División Este de la Nacional, los Mets son un desastre. Pero lo que realmente ha encendido las alarmas no son solo los números, sino las explosivas declaraciones de Jim Duquette, ex-Gerente General del equipo, quien básicamente sugirió que Lindor está “en otra cosa”.

“Excusas inexcusables” y un lenguaje corporal preocupante

En una entrevista que ya se volvió viral en el programa Foul Territory, Duquette no se anduvo con rodeos. Para el ex-ejecutivo, el promedio de .184 que arrastra el campocorto boricua es solo la punta del iceberg.

“La mayoría de las excusas son realmente inexcusables”, disparó Duquette, dejando claro que a un tipo que cobra como un rey no se le puede permitir este rendimiento. Pero lo que soltó después fue lo que realmente dolió: “No lo veo interactuando con sus compañeros tanto como suele hacerlo. No sé la razón detrás de eso en este momento, pero hay muchas cosas ahí con Lindor”.

¿Escucharon bien, señores? Duquette está sugiriendo que el líder del equipo, el hombre que supuestamente debe cargar con la energía del camerino, está aislado. En el béisbol, cuando el capitán del barco deja de hablar con la tripulación mientras el barco se hunde, es porque algo huele mal internamente.

Un contrato de $341 millones que pesa como plomo

La realidad es que Lindor ha sido una sombra de sí mismo en este inicio de 2026. Ha fallado en conectar de hit en 12 de los 19 juegos de los Mets. ¡Es increíble! Un All-Star de su calibre apenas tiene tres juegos de múltiples hits en lo que va de campaña. El martes pasado ante los Dodgers, su jonrón solitario fue lo único que produjo el equipo, pero un palo no hace verano cuando te pagan más de 300 millones de dólares para ser la cara de la franquicia.

Mientras los lanzadores contrarios como Yamamoto retiran a 20 bateadores seguidos de los Mets, la ofensiva parece estar en coma. El equipo ha anotado dos carreras o menos en siete de sus últimos ocho partidos. ¡Eso es una vergüenza para una nómina tan alta!

¿Es Lindor el culpable del desastre?

La pregunta que corre por todo Washington Heights y llega hasta las gradas del Estadio Quisqueya es: ¿Se le acabó la magia a Lindor o es que el camerino de los Mets es radioactivo? Si Duquette tiene razón y hay una desconexión personal, el manager Carlos Mendoza tiene un incendio forestal en sus manos que no se apaga con agua, sino con victorias.

Si Lindor no empieza a batear y, sobre todo, a liderar, la temporada de los Mets se va a ir por el drenaje antes de que lleguemos a mayo. En Nueva York no perdonan, y si “Mr. Smile” deja de sonreír y de hablar con su equipo, la prensa lo va a devorar vivo.