Jorge Polanco terminó su temporada de 2026 mucho antes de lo previsto y, paradójicamente, su situación médica terminó reforzando una de las decisiones más importantes que tomaron los Seattle Mariners durante la pasada temporada baja.

El dominicano se someterá a una cirugía en el tobillo izquierdo después de pasar buena parte de 2026 lidiando con bursitis de Aquiles. Su primera temporada con los New York Mets terminó después de apenas 37 partidos y con una línea ofensiva especialmente negativa: .148 de promedio, .201 de porcentaje de embasarse y .230 de slugging, además de dos jonrones y seis carreras impulsadas.

El contraste con su campaña anterior es enorme.

Polanco había sido una pieza importante para Seattle en 2025. Después de una temporada de recuperación, bateó para .265/.326/.495, produjo un OPS de .821, conectó 26 cuadrangulares y remolcó 78 carreras. Su aporte no se limitó a la temporada regular: protagonizó uno de los momentos más recordados de los Mariners, cuando conectó un sencillo para dejar tendido a Detroit en la entrada 15 y enviar a Seattle a su primera Serie de Campeonato de la Liga Americana desde 2001.

Con esos antecedentes, Seattle quería conservarlo.

Polanco había rechazado su opción de jugador de US$6 millones y los Mariners negociaron para intentar concretar su regreso. Sin embargo, los Mets terminaron imponiéndose en el mercado y le garantizaron US$40 millones por dos temporadas.

Seattle, en cambio, no estuvo dispuesto a llegar a esa cifra.

La decisión, vista desde el resultado de 2026, parece acertada. Los Mariners habían identificado un riesgo real: un bateador que avanzaba en edad y que arrastraba un historial considerable de problemas en la parte inferior del cuerpo. Igualar la oferta de Nueva York habría significado comprometer US$40 millones con un jugador que ahora terminó necesitando una cirugía que lo dejó fuera por el resto de la campaña.

Pero que Seattle haya acertado al no pagar ese contrato no significa que haya resuelto correctamente el problema que dejó Polanco.

Ahí está la mayor falla.

Evitar el contrato no era suficiente

El problema para los Mariners no era únicamente decidir si Polanco valía US$40 millones. También tenían que responder una pregunta mucho más importante: ¿quién iba a producir sus 26 jonrones y 78 carreras impulsadas?

Seattle no encontró una respuesta equivalente.

La organización incorporó a Brendan Donovan y Rob Refsnyder, mientras decidió apoyarse también en jóvenes como Cole Young y Colt Emerson. Donovan es un jugador valioso por sus habilidades de contacto y su versatilidad defensiva, pero su perfil no estaba diseñado para sustituir directamente el poder que Polanco había aportado en 2025.

Refsnyder, por su parte, terminó siendo una pieza de platoon y ya no forma parte del roster. Young sí se convirtió en uno de los aspectos positivos dentro del escenario ofensivo de Seattle, mientras que Emerson terminó en la lista de lesionados.

El problema fue que varias soluciones parciales terminaron siendo utilizadas como si juntas pudieran llenar un vacío que seguía existiendo.

Y ese vacío tenía nombre y apellido: producción ofensiva.

Seattle necesitaba reemplazar a un bateador ambidiestro capaz de conectar 26 jonrones en el centro de una alineación que aspiraba a competir por la división. En lugar de conseguir una pieza que cubriera una parte importante de esa producción, el equipo repartió la responsabilidad entre jugadores con características diferentes y jóvenes que todavía estaban en proceso de desarrollo.

Eso podía ser una estrategia razonable si el resto del equipo respondía al nivel esperado. Pero la realidad de la temporada ha sido muy distinta.

Los Mariners llegaron al registro de 59-67 después de sufrir una derrota por 22-0 ante Milwaukee, el revés más abultado en la historia de la franquicia. En ese contexto, la ausencia de una pieza ofensiva capaz de generar poder en el medio del lineup adquiere todavía más importancia.

La situación de Polanco permite, por tanto, sostener dos conclusiones simultáneas.

La primera es que Seattle hizo bien en no igualar los US$40 millones de los Mets. La temporada de Polanco en Nueva York, limitada a 37 partidos y marcada por sus problemas en el tobillo izquierdo y la bursitis de Aquiles, demuestra que el riesgo médico que identificaron los Mariners era real.

La segunda es que la organización no aprovechó correctamente el espacio financiero que dejó aquella decisión.

Ahorrar dinero no produce carreras por sí solo. La flexibilidad de nómina puede ser valiosa, pero solo tiene sentido si posteriormente se utiliza para construir un roster competitivo.

Seattle ganó la batalla contractual con Polanco. No obstante, al no encontrar un reemplazo convincente para su producción, terminó exponiendo un problema más profundo de planificación de roster.

Para Polanco, queda ahora la esperanza de que la cirugía le permita solucionar finalmente el problema físico que lo acompañó durante 2026. Para los Mariners, la lección es distinta: acertar al decir que no a un contrato riesgoso no elimina la obligación de encontrar una respuesta deportiva.

El caso Polanco demuestra que una organización puede tomar la decisión correcta sobre un jugador y, al mismo tiempo, equivocarse en lo que hace después de dejarlo marchar.