República Dominicana comenzó su camino en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 con una actuación contundente. En Miami, el conjunto caribeño venció con autoridad a Nicaragua por 12-3, apoyado en una ofensiva explosiva que despertó en las últimas entradas del partido.
El encuentro empezó con sorpresa: Nicaragua tomó ventaja en el primer inning con una carrera impulsada por Elian Munguía. Sin embargo, la reacción dominicana no tardó en llegar. Ketel Marte, actual figura de los Arizona Diamondbacks, conectó un doble que impulsó la primera carrera dominicana, mientras que Vladimir Guerrero Jr., estrella de los Toronto Blue Jays, ayudó a darle la ventaja inicial al equipo quisqueyano.
Nicaragua volvió a ponerse arriba momentáneamente en la segunda entrada, pero Dominicana igualó rápidamente con un hit productor de Julio Rodríguez, jardinero de los Seattle Mariners, que impulsó a Juan Soto, una de las grandes figuras dominicanas de las Grandes Ligas.
A partir de la mitad del partido, la ofensiva dominicana comenzó a inclinar la balanza. Manny Machado, tercera base de los San Diego Padres, aportó una carrera clave con un elevado de sacrificio que puso al equipo arriba en el marcador.
El golpe definitivo llegó en las últimas entradas, cuando la alineación dominicana mostró todo su poder con varios cuadrangulares que hicieron explotar al público en Miami. Las carreras comenzaron a caer una tras otra hasta ampliar la diferencia a 12-3, en una demostración ofensiva que recordó por qué el equipo dominicano es considerado uno de los más talentosos del torneo.
En las tribunas del loanDepot Park se vivió un ambiente caribeño. Miles de fanáticos dominicanos llenaron el estadio con banderas, música y cánticos que acompañaron cada batazo del equipo, convirtiendo el estadio de Miami en una verdadera extensión de la isla.
Con esta victoria, República Dominicana comienza el Clásico Mundial con una actuación convincente y deja claro que tiene el talento y el poder ofensivo para pelear por el título. El debut dejó espectáculo, jonrones y una fiesta dominicana en Miami que promete repetirse en los próximos juegos del torneo.