Otra vez el Yankee Stadium, otra vez los Yankees, otra vez el Bronx, el río Hudson, Nueva York y el béisbol y no será en abril, no, esta vez será en marzo, el venidero día 30, pero más allá de la cuestión del tiempo y por ende de los días y de la fecha, como sea, el hecho de que una nueva temporada de Grandes Ligas comenzará, es quizás la mejor sensación para nosotros los fanáticos.
Con el recuerdo bien fresco de aquel otro juego, hace ya casi un año; Gerrit Cole siendo bateado por los Medias Rojas, los Mulos de a poco descontando y al final, como cierre perfecto, Josh Donaldson decidiendo el partido para darle la primera victoria a los Bombarderos y generar la ilusión que siete meses después se desmoronaría en el cuarto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, justo cuando los Astros de Houston concretaron una histórica barrida para sentenciar el playoff y pasar a la Serie Mundial.
La memoria
Eso ya lo sabemos y está ahí, clavado como una espina en la memorabilia de la fanaticada neoyorkina, como estan los 14 años sin ganar un Clásico de Otoño, pero con el inicio de una nueva temporada, vuelven a renacer las esperanzas y los sueños.
La idea de comienzo, esa que emerge con un Juego Inaugural es única y para los Yankees adquiere una connotación especial, pues el nombre, la franela a rayas, la mística del Monumental Park y las 27 coronas así lo impone.
La mística de un inmenso legado
Son los Yankees de Nueva York, el equipo de Babe Ruth, de Lou Gehrig, Joe DiMaggio y Mickey Mantle, también de Yogi Berra y de Derek Jeter; son los Yankees de Nueva York, el equipo de Aaron Judge y de Gerrit Cole, el club más amado y a la vez el más odiado.
Desde 2009 no ganan, luego de aquel triunfo memorable en seis juegos frente a los Filis de Filadelfia, pero antes contra los Marlins en 2003 o contra Arizona en 2001 o cuando le ganaron a los Mets en el 2000, antes y después, al hablar de Yankees siempre se impone la perspectiva de la victoria y obviamente, de la Serie Mundial.
La disyuntiva
Para muchos es una especie de pacto, para otros el costo perenne de un nombre, de llevar ese nombre y ese uniforme, de cualquier modo, año tras año, desde el primer partido de la campaña, la gente está pensando en octubre y en la Serie Mundial.
Serie Mundial o fracaso; es la gran disyuntiva y en este 2023, como pasó en 2022 y en 2021, se habla del anillo 28, de un mejor equipo, de un manager más experimentado, de un gerente general sin tantas ínfulas, se habla de todo en pos de darle sentido al hecho de que a los Yankees no le valen 100 o más victorias o perder en la Serie de Comodines o en la Divisional, no, no vale perder, es siempre ganar y nada más.
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