Juan Soto empieza a convertir el optimismo en señales concretas de recuperación. El jardinero dominicano de los Mets de Nueva York dio este viernes un nuevo paso en su proceso para superar una distensión en la pantorrilla izquierda al realizar varios sprints en los jardines del Citi Field sin presentar inconvenientes. Aunque todavía no existe una fecha establecida para su regreso, el propio jugador dejó claro que su objetivo es volver al terreno antes de que concluya la temporada.
La recuperación adquiere especial importancia porque los Mets atraviesan un momento positivo. El equipo viene de completar una gira con marca de 6-3, resultado que ha generado buenas sensaciones de cara al tramo final de la campaña. En ese contexto, recuperar a Soto podría significar mucho más que reincorporar a un bateador productivo: supondría añadir nuevamente una de las principales piezas ofensivas de la organización cuando el calendario entra en su etapa decisiva.
“Estamos jugando un béisbol muy bueno en este momento. ¿Por qué no intentar reincorporarme a este equipo?”, expresó Soto, reflejando tanto su deseo de regresar como la confianza que mantiene en las posibilidades de los Mets.
Una lesión que ha cambiado su temporada
Soto no juega desde el 24 de julio, cuando sufrió la lesión durante un encuentro frente a los Dodgers. El episodio representa la segunda ocasión en 2026 en que el dominicano pasa por la lista de lesionados. Previamente había sufrido una distensión en la pantorrilla derecha, por lo que esta vez el problema se produjo en la pierna contraria.
La acumulación de ausencias explica parte de la frustración del jugador. Soto se ha perdido 38 partidos, algo especialmente difícil para un pelotero que, según sus propias palabras, no había tenido que afrontar con frecuencia una situación semejante durante su carrera.
“Es duro para mí perderme tantos juegos. Nunca había estado de este lado”, reconoció.
Sin embargo, el período de inactividad también le ha permitido observar su cuerpo desde otra perspectiva. El propio Soto considera que esta experiencia puede servirle para comprender mejor sus necesidades físicas y ajustar sus métodos de entrenamiento y acondicionamiento con el propósito de reducir futuros inconvenientes.
Ese aspecto resulta relevante porque el objetivo no debería ser simplemente regresar cuanto antes, sino hacerlo en condiciones que le permitan mantenerse disponible. Los sprints realizados este viernes constituyen una señal positiva dentro de ese proceso, pero por sí solos no permiten establecer una fecha concreta de retorno.
Una producción que los Mets necesitan
La importancia de Soto para Nueva York queda reflejada en sus números. A pesar de las lesiones y de haber disputado solamente 84 partidos, el dominicano presenta una línea ofensiva de .283 de promedio de bateo, 21 jonrones, 52 carreras impulsadas, .408 de porcentaje de embasarse y .539 de slugging.
Es decir, su ausencia no solamente representa la pérdida de un jugador conocido por su capacidad para conectar extrabases. También significa retirar de la alineación a un bateador capaz de embasarse con frecuencia y producir en diferentes situaciones ofensivas.
Su .408 de porcentaje de embasarse es particularmente significativo dentro del perfil estadístico presentado en la información, porque muestra la capacidad de Soto para mantenerse como una amenaza incluso cuando no conecta de hit. A esto se suman los 21 cuadrangulares y 52 carreras impulsadas que ha producido en los 84 encuentros disputados.
Por eso, el buen momento colectivo de los Mets aumenta todavía más el interés alrededor de su recuperación. El equipo logró salir de su reciente gira con seis victorias en nueve encuentros y ahora cuenta con la posibilidad de incorporar progresivamente a una de sus principales figuras.
El desafío: regresar sin apresurarse
La situación plantea un equilibrio delicado. Soto quiere volver porque entiende que el equipo está jugando bien y desea participar en ese cierre de temporada. Pero la ausencia prolongada también le ha permitido descubrir aspectos de su preparación física que podrían resultar importantes a largo plazo.
Por ahora, el dato más concreto es que ya puede realizar sprints sin inconvenientes reportados. Eso representa un avance respecto a una etapa en la que todavía estaba limitado por la lesión, pero no equivale todavía a una autorización para regresar a los partidos.
La ausencia de una fecha definida obliga, por tanto, a interpretar su regreso como un proceso y no como una cuenta regresiva. Soto ha expresado públicamente su intención de regresar antes del final de la campaña, pero serán su evolución y las evaluaciones correspondientes las que determinen cuándo puede volver a competir.
Para los Mets, mientras tanto, la ecuación es sencilla: el equipo está jugando un buen béisbol y tiene una oportunidad de cerrar positivamente la temporada; Soto quiere formar parte de ese esfuerzo y ya comenzó a incrementar la intensidad de su recuperación. Si consigue completar el proceso sin nuevos contratiempos, Nueva York podría recuperar en la recta final a un bateador que, incluso después de perder 38 partidos, acumula 21 jonrones, 52 impulsadas y un OPS implícito de .947 a partir de los porcentajes de embasarse y slugging suministrados.
El regreso todavía no tiene fecha. Pero, por primera vez desde su lesión del 24 de julio, Soto está ofreciendo una señal física concreta de que volver al terreno empieza a estar nuevamente dentro de sus posibilidades.