El experimento terminó siendo un error. Desde el 4 de mayo, cuando el mánager Carlos Mendoza decidió colocar a Juan Soto como primer bate para compensar las lesiones de Francisco Lindor y Jorge Polanco y generar más tráfico en las bases, el dominicano ha sido uno de los bateadores más improductivos de la Liga Nacional.

Los números son contundentes: en sus últimos seis partidos en ese rol, Soto batea .095 — apenas 2 hits en 21 turnos — con una carrera impulsadaseis ponches y un OPS de .469. Los Mets tienen marca de 3-3 en ese tramo.

Lo que dice Soto

Tras encadenar tres partidos consecutivos sin conectar de hit, el dominicano habló con honestidad ante la prensa después de la derrota ante Arizona:

“Me han estado lanzando pitcheos en los que estoy quedando por debajo, y he estado trabajando con los coaches de bateo, haciendo swings, siguiendo mi rutina y trabajando en la mecánica.”

Y añadió con una frase que resume la urgencia del momento:

“Ya llega un punto en el que tienes que dejar de fallarlos.”

Lo que dicen las métricas: la disciplina de Soto se rompió

El bajón de Soto no es solo una racha de mala suerte — los datos lo respaldan con claridad.

In-Zone Whiff % (porcentaje de swings fallados a lanzamientos dentro de la zona):

  • Promedio histórico de Soto: 12-14% — élite de MLB
  • Desde que es primer bate: 21.6% — casi el doble

O-Swing % (swings a lanzamientos fuera de la zona):

  • Promedio de por vida: entre 12% y 19%
  • Actualmente: 22.8%

Dos métricas que cuentan la misma historia: Soto está persiguiendo lanzamientos que normalmente deja pasar, y está fallando pitcheos dentro de la zona que normalmente conecta. La disciplina en el plato — su marca registrada, lo que lo hace diferente a casi cualquier otro bateador en el béisbol — se ha deteriorado desde que ocupa el primer turno.

¿Por qué falla el experimento?

Hay una lógica detrás de la decisión de Mendoza. Soto tiene una de las mejores tasas de embasarse de la liga — su .364 de OBP en la temporada lo confirma. Ponerlo primero debería generar más oportunidades para los bateadores que vienen detrás.

El problema es que el rol de primer bate exige un perfil diferente al de Soto. El primer bate necesita ver muchos pitcheos, trabajar la cuenta y llegar a base de cualquier manera. Soto es un bateador de medio orden — alguien que ataca, que busca el daño, que tiene la capacidad de cambiar un partido con un solo swing.

Colocarlo primero lo saca de su zona de confort y, según los datos, lo está llevando a perseguir lanzamientos que normalmente no perseguiría — quizás por la presión de producir en un rol que no es el suyo.

El balance de la temporada

A pesar de la crisis de mayo, Soto mantiene números respetables en el global de la temporada:

  • .264 de promedio
  • 4 jonrones
  • 10 carreras impulsadas
  • .826 de OPS
  • 25 partidos jugados

Números que reflejan un jugador de calidad — pero muy por debajo de lo que justifica el contrato más grande en la historia del béisbol.

Lo que viene: Mendoza debe actuar

Con los Mets en 15-25 y últimos en la División Este, el mánager no puede permitirse seguir con un experimento que claramente no funciona. Soto necesita volver a su posición natural en el orden al bate — probablemente tercero o cuarto — donde puede hacer daño de la manera que sabe.

El talento de Soto no está en duda. Lo que está en duda es si Mendoza tomará la decisión correcta antes de que la temporada se escape definitivamente.