Fernando Tatis Jr. necesitó casi dos meses para encontrar la versión ofensiva que los Padres de San Diego esperaban cuando le otorgaron un contrato de US$340 millones. Pero una vez que hizo los ajustes, el dominicano no solo recuperó su producción: se convirtió nuevamente en uno de los jugadores más determinantes de las Grandes Ligas.

El reconocimiento como Jugador de la Semana de la Liga Nacional, anunciado el lunes, es la consecuencia más reciente de una transformación que comenzó el 30 de mayo. Ese día, después de 55 partidos y 238 apariciones al plato sin conectar un jonrón, Tatis finalmente desapareció una pelota en Washington. Aquel cuadrangular funcionó como un punto de inflexión.

Desde entonces, su temporada prácticamente parece otra.

Hasta el 29 de mayo, el jardinero presentaba una línea ofensiva de .268/.345/.307, con un OPS de apenas .652 y un OPS+ de 85. Es decir, su producción ofensiva estaba 15 % por debajo del promedio de la liga.

A partir del 30 de mayo, la historia cambió: .305/.372/.554, con un OPS de .926 y un OPS+ de 150. El salto no fue producto de un cambio en la capacidad de Tatis para golpear la pelota, sino de su capacidad para transformar la fuerza que ya tenía en mayor producción.

El problema no era la potencia

La explicación resulta especialmente interesante desde el punto de vista del bateo.

Tatis seguía golpeando la pelota con fuerza durante su mal comienzo, pero tenía dificultades para elevarla con la frecuencia necesaria. La consecuencia era una producción de poder muy inferior a la esperada para un bateador de sus características.

El ajuste llegó principalmente desde su postura en el cajón. Una posición más abierta le permitió encontrar, según explicó el propio jugador, una mejor combinación entre mecánica, enfoque y momento.

Tres meses pasando trabajo en el plato”, reconoció Tatis a MLB.com.

La frase resume mejor que cualquier estadística el proceso. No se trató simplemente de esperar a que la mala racha terminara. El dominicano tuvo que trabajar para recuperar una mecánica que le permitiera volver a convertir su extraordinaria capacidad de contacto en extrabases y jonrones.

Los resultados son contundentes.

Tatis llegó a 17 cuadrangulares en la temporada y, desde el Juego de Estrellas, suma 12 jonrones, cifra que lo coloca entre los líderes de las Grandes Ligas en ese tramo. Además, agregó 2.6 WAR según Baseball-Reference y 3.6 según FanGraphs desde aquel 30 de mayo.

Su OPS+ también pasó de 85 a 150, una diferencia que ilustra hasta qué punto cambió su impacto ofensivo.

De jugador por debajo del reemplazo a pieza central

El contraste resulta todavía más llamativo cuando se observa su WAR acumulado en los primeros meses.

Durante ese tramo inicial, tanto Baseball-Reference como FanGraphs lo situaban en apenas 0.5 WAR, una producción particularmente baja para un jugador con el salario, el talento y las expectativas que rodean a Tatis.

La situación incluso coincidió con un momento de incertidumbre alrededor de los Padres, una organización que, según el texto, estaba evaluando su situación y cuyo nombre no parecía especialmente atractivo en el mercado.

Pero el escenario cambió radicalmente.

Tatis volvió a producir como una estrella y su recuperación también coincidió con una mejoría de San Diego. Los Padres pasaron de 32-25 hasta el 29 de mayo a 71-60, instalándose nuevamente en posición de luchar por un boleto de postemporada.

En agosto, además, San Diego presenta una marca de 21-7, la mejor de MLB durante el mes según los datos suministrados.

El bate y el guante volvieron a aparecer juntos

La recuperación ofensiva explica buena parte del reconocimiento, pero Tatis no está teniendo impacto exclusivamente con el bate.

Durante la semana premiada, bateó .480, producto de 12 imparables en 25 turnos, con dos dobles, cuatro jonrones y 11 carreras impulsadas en seis partidos.

Su actuación más impresionante llegó el domingo contra los Mellizos de Minnesota, cuando conectó cuatro hits y dos cuadrangulares.

Sin embargo, probablemente la imagen más espectacular de su semana ocurrió con el guante.

El martes, en el Citi Field, Tatis le robó un grand slam a Francisco Lindor mediante una atrapada en salto y con extensión completa. La jugada fue extraordinaria por su dificultad y también terminó acompañada por una de esas celebraciones que se han convertido en parte de la personalidad competitiva del dominicano.

Ese reconocimiento fue especialmente significativo porque representó la cuarta Jugada de la Semana de su carrera.

Y esta vez llegó acompañado de otro premio.

Tatis y Soto, juntos en un club exclusivo

Tatis se convirtió en apenas el segundo jugador en la historia que consigue ser elegido Jugador de la Semana y Jugada de la Semana durante el mismo período.

El otro es su compatriota Juan Soto, quien consiguió la hazaña en abril de 2024.

El premio como Jugador de la Semana también representa el cuarto de la Liga Nacional para Tatis, después de los obtenidos en 2020, 2021 y 2025.

La distinción, por tanto, no es solamente un reconocimiento a seis buenos partidos. Es la confirmación de que el dominicano volvió a instalarse en el nivel de rendimiento que se espera de uno de los talentos más importantes de su generación.

Un jugador más completo

Tatis no necesita limitar su aporte a los jonrones para ser determinante. Su velocidad también se ha convertido en una herramienta importante dentro de la ofensiva de San Diego.

Esta temporada suma 29 bases robadas, mientras su capacidad para embasarse y correr le ha permitido convertirse en un primer bate de gran utilidad.

Su promedio de bateo ya se encuentra en .290 y su OPS llegó a .814, cifras que representan un cambio radical respecto al jugador que, durante las primeras semanas de campaña, parecía estar atrapado en una versión muy por debajo de sus estándares.

Lo más importante, sin embargo, es que el cambio parece haber sido sostenible.

Tatis no simplemente tuvo una semana extraordinaria. Desde finales de mayo ha construido una producción que explica por qué los Padres confiaron en él con uno de los contratos más grandes de la historia del béisbol.

El primer jonrón de la temporada fue un desahogo. Los siguientes 16 confirmaron que aquello no era casualidad.

Ahora, con 17 cuadrangulares, 29 robos, una defensa que continúa siendo de élite y un OPS que volvió a colocarlo en territorio estelar, Tatis Jr. ha convertido una primera parte complicada en una temporada de reivindicación.

El pelotero que durante tres meses buscaba respuestas terminó encontrándolas en sus propios ajustes. Y la diferencia entre ambas versiones puede ser, para los Padres, la diferencia entre mirar los playoffs desde fuera y competir nuevamente por un lugar entre los mejores de la Liga Nacional.