La historia de Tommy John trasciende sus 288 victorias, cuatro selecciones al Juego de Estrellas y 26 temporadas en las Grandes Ligas. El legendario lanzador zurdo, cuyo nombre quedó ligado para siempre a uno de los procedimientos médicos más importantes del deporte, falleció a los 83 años en su casa de Bradenton, Florida, la noche del sábado. Su agente, Mike Maguire, informó el domingo que John se encontraba bajo cuidados paliativos.

John murió después de haber construido un legado singular: fue un destacado lanzador de Grandes Ligas y, al mismo tiempo, el primer pitcher que consiguió regresar con éxito tras una reconstrucción del ligamento colateral ulnar, procedimiento que posteriormente adoptaría su nombre.

Los New York Yankees, organización para la que John lanzó y con la que fue abridor del Día Inaugural en 1989, habían compartido el 8 de agosto un mensaje suyo en redes sociales en el que se despedía de amigos y aficionados: «Nunca los olvidaré». El club lo recordó como un pilar de su rotación y un jugador muy querido por sus seguidores.

Una carrera que ya era extraordinaria antes de la cirugía

Thomas Edward John Jr. nació el 22 de mayo de 1943 en Terre Haute, Indiana. En la secundaria Gerstmeyer destacó tanto en béisbol como en baloncesto y se graduó en 1961 como valedictorian, aunque no pronunció el discurso de graduación debido a su tartamudez.

La Universidad de Kentucky lo reclutó para jugar baloncesto, pero John escogió el béisbol y firmó con Cleveland. Su debut en las Grandes Ligas ocurrió el 6 de septiembre de 1963, cuando lanzó una entrada como relevista.

En 1965 fue enviado a los Chicago White Sox, donde se estableció en la rotación. En 1966 empató el liderato de la Liga Americana con cinco blanqueadas y en 1967 encabezó el circuito con seis. En 1971 pasó a los Los Angeles Dodgers, equipo con el que su carrera cambiaría para siempre.

A lo largo de su trayectoria también vistió los uniformes de Cleveland, White Sox, Dodgers, Yankees, California Angels y Oakland Athletics. Terminó con récord de 288-231 y efectividad de 3.34, además de 2,245 ponches.

Aunque nunca lideró una liga en victorias o ponches, acumuló la segunda mayor cantidad de triunfos entre los lanzadores desde 1900 que no fueron elegidos al Salón de la Fama. Entre 1995 y 2009 apareció en la papeleta del Salón de la Fama, pero nunca superó el 31.7 % de los votos, muy por debajo del 75 % requerido.

La lesión que parecía poner fin a su carrera

El momento que convirtió a Tommy John en una figura histórica ocurrió en 1974. Tenía 31 años y había comenzado aquella temporada con marca de 13-3, liderando la Liga Nacional en victorias cuando llegó el receso del Juego de Estrellas.

Mientras lanzaba contra los Montreal Expos sufrió un daño permanente en el ligamento colateral ulnar del codo izquierdo. En aquella época, una lesión semejante prácticamente significaba el final de la carrera de un lanzador.

John, sin embargo, aceptó una alternativa experimental propuesta por el médico de los Dodgers, el Dr. Frank Jobe. El especialista reemplazó el ligamento dañado utilizando un tendón del antebrazo derecho de John. Jobe calculó inicialmente las probabilidades de éxito en apenas una entre 100.

La operación, realizada el 25 de septiembre de 1974, duró cuatro horas. Jobe hizo perforaciones en el húmero y el cúbito del brazo izquierdo y utilizó anclajes para insertar el tendón en un patrón en forma de ocho.

La recuperación tampoco fue sencilla. La mano izquierda de John quedó encogida y perdió sensibilidad en varios dedos debido a daños en el nervio cubital. Jobe tuvo que realizar un segundo procedimiento para reorientar ese nervio.

El brazo permaneció enyesado durante cuatro meses. Para los entrenamientos primaverales de 1975, John había recuperado el movimiento completo, pero dedicó aquella temporada a descansar, sanar y recuperar fuerza.

Con la ayuda de su compañero de los Dodgers Mike Marshall, quien tenía un doctorado en kinesiología, John también aprendió un agarre diferente. En septiembre participó en cinco partidos de una liga instruccional y llegó a lanzar siete entradas en su última aparición.

El regreso que cambió la medicina deportiva

En 1976, Tommy John regresó a los Dodgers como cuarto abridor. En su primera apertura después de la cirugía reconstructiva permitió tres carreras en cinco entradas y perdió ante Atlanta. Fue la primera vez que un pitcher abría un partido de Grandes Ligas después de una reconstrucción del ligamento colateral ulnar.

Su regreso fue mucho más que simbólico.

John realizó 31 aperturas en 1976, terminó con récord de 10-10, efectividad de 3.09, 91 ponches, 61 bases por bolas y 207 hits permitidos en 207 entradas.

Un año después alcanzó una de las mejores campañas de su carrera: ganó 20 partidos y perdió siete, y terminó segundo detrás de Steve Carlton, de Filadelfia, en la votación por el Premio Cy Young de la Liga Nacional.

De hecho, John terminó ganando más partidos después de la cirugía que antes de ella: consiguió 124 victorias antes de la reconstrucción y 164 después. Su última aparición llegó pocos días después de cumplir 46 años.

Fue además el abridor del Día Inaugural de los White Sox en 1966 y de los Yankees en 1989.

Un procedimiento que lleva su nombre

Lo que comenzó como una operación experimental terminó convirtiéndose en uno de los procedimientos más conocidos del deporte profesional.

Desde aquella primera intervención realizada a John, más de 2,600 jugadores de Grandes Ligas y miles de atletas aficionados se han sometido a reconstrucciones del ligamento colateral ulnar. Entre los jugadores que han pasado por este procedimiento figuran estrellas como Shohei Ohtani, Justin Verlander y Bryce Harper.

El impacto llegó incluso al lenguaje. En 2019, Merriam-Webster incorporó el término “Tommy John” a su diccionario.

El propio John donó en junio de 2022 el yeso original utilizado durante su cirugía al Instituto Smithsonian. El objeto estaba firmado por sus compañeros de los Dodgers de 1974, por el propio Frank Jobe y por Vin Scully, legendario narrador de los Dodgers y miembro del Salón de la Fama.

El doctor Neal ElAttrache, médico de los Dodgers, llegó a describir en 2024 la cirugía Tommy John como el procedimiento reconstructivo más valioso en términos económicos.

Una contradicción en un legado extraordinario

Paradójicamente, John y su familia tuvieron sentimientos encontrados respecto a que su nombre quedara asociado principalmente con una cirugía.

El propio lanzador escribió en 2018 que le enfermaba que su nombre estuviera vinculado a un procedimiento que, según señaló, estaba ocurriendo con mayor frecuencia en niños que en profesionales.

Su hijo mayor, Tommy III, se convirtió en quiropráctico y escribió un libro en el que propuso formas de prevenir que los jóvenes atletas tuvieran que afrontar cirugías deportivas graves similares a la de su padre.

Aun así, el impacto de aquel procedimiento resulta imposible de separar de su legado. El presidente y director ejecutivo de los Dodgers, Stan Kasten, destacó que el papel de John como pionero no podía exagerarse y que su influencia continuaría entre atletas de distintas generaciones.

Una vida más allá del montículo

Después de retirarse como lanzador, John trabajó como comentarista para los Minnesota Twins y los Yankees durante la década de 1990. Entre 2007 y 2009 dirigió a los Bridgeport Bluefish, de Connecticut.

Su vida también estuvo marcada por problemas de salud. Fue hospitalizado por COVID-19 en diciembre de 2020 y posteriormente padeció el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad en la que el sistema inmunológico ataca los nervios. En 2022 contó al New York Post que permaneció paralizado de las extremidades inferiores durante varios meses.

John y su primera esposa, Sally Simmons, tuvieron cuatro hijos: Tamara, Tommy III, Travis y Taylor. Taylor murió en 2010, a los 28 años, debido a una sobredosis accidental de medicamentos recetados. La pareja se divorció en 2013.

Además de sus hijos, a John le sobreviven su segunda esposa, Cheryl, y su yerno Patrick Mannelly, exespecialista en despejes de los Chicago Bears de la NFL, donde jugó durante 16 temporadas.

Tommy John fue mucho más que un lanzador de 288 victorias. Su carrera, que se extendió de 1963 a 1989, habría sido notable por sí misma. Pero su decisión de intentar una cirugía que parecía improbable transformó una lesión que antes podía significar el retiro en una posibilidad de regreso. Más de medio siglo después, su nombre permanece asociado a una de las mayores revoluciones médicas que ha vivido el béisbol.