La derrota del domingo de los Gigantes de San Francisco por 2-1 ante los Marlins de Miami dejó una de las postales más comentadas de la jornada en las Grandes Ligas. En la parte alta de la novena entrada, con el equipo de la bahía buscando desesperadamente la carrera del empate, el estelar slugger dominicano Rafael Devers negoció una base por bolas tras un gran turno de seis lanzamientos frente al cerrador de los locales.
Inmediatamente después del boleto, el dirigente de los Gigantes, Tony Vitello, movió sus fichas y envió al plato al veloz novato Jonah Cox como corredor emergente. La decisión no cayó nada bien en el nativo de Sánchez: mientras Cox trotaba hacia la primera almohadilla con su guante de deslizamiento puesto, Devers comenzó a mover el dedo de forma negativa, negándose visiblemente a abandonar el terreno de juego ante las miradas de sorpresa del coach de la inicial, Shane Robinson, y del árbitro Nate Tomlinson.
Al concretarse el cambio de manera oficial, “Carita” caminó hacia el dugout mostrando una notable frustración, rechazando las palmadas amistosas de sus compañeros de equipo que intentaban calmar los ánimos.
La explicación de Vitello: “Quiere quedarse en el juego”
Tras el compromiso en Miami, el capataz Tony Vitello compareció ante los medios de comunicación para aclarar el malentendido y bajarle el tono a cualquier polémica interna dentro del camerino, valorando positivamente el fuego competitivo del quisqueyano.
“Nos estaba haciendo señas de que estaba bien para correr”, comentó el manager Tony Vitello. “Lo incluimos como bateador designado simplemente por el corrido de bases. Tiene un poco de dolor en una pierna, pero está listo para jugar. Entonces, es parte de eso, y otra parte también es que, a nivel competitivo, quiere quedarse en el juego”.
El timonel de San Francisco admitió que este tipo de movimientos conllevan un riesgo de doble filo, ya que si los Gigantes hubiesen logrado empatar el encuentro para forzar las entradas extras, se habrían quedado de golpe sin su inicialista y sin su bateador más peligroso en la alineación. Sin embargo, Vitello justificó el movimiento amparándose puramente en las herramientas analíticas de velocidad de ambos jugadores para esa situación específica de juego:
- Jonah Cox: Cuenta con una velocidad de sprint de 28.8 pies por segundo y registra 27 bases robadas en 34 intentos este año en la sucursal Triple-A.
- Rafael Devers: Registra una velocidad de sprint de 26.2 pies por segundo y no ha estafado almohadillas desde que fue adquirido por la organización de San Francisco hace exactamente un año.
Sin resentimientos en el clubhouse
Vitello fue tajante al asegurar que la situación no amerita una reunión privada o una conversación disciplinaria con el dominicano, argumentando que la comunicación diaria entre ambos es excelente y que prefiere lidiar con peloteros que muestren ese nivel de carácter, comparando la actitud de Devers con la intensidad habitual que exhibe el as de la rotación, Logan Webb.
“No tengo ningún problema con Rafi. Al menos, si caes, sucede peleando con tu hombre más rápido”, concluyó el mánager, reiterando que aunque Devers ha insistido durante toda esta gira en que se siente completamente saludable para correr las almohadillas, la gerencia priorizará siempre la opción que numéricamente les brinde la mejor oportunidad de fabricar carreras en el tramo final de los partidos reñidos.