El 3 de junio de 2003 acabó todo, fue de la peor manera, tirando a la basura la ilusión y el cariño de miles de fanáticos y terminando con uno de los legados memorables del béisbol en los años 90 del pasado siglo; fue así, hasta ese día, catorce años después de su debut en Grandes Ligas, Sammy Sosa fue una especie de Mesías, de ídolo de multitudes, después la reencarnación de El Anticristo, moldeado al mejor estilo del mítico Nostradamus.

Tal como lo cuenta ESPN, ese día, hace ya 19 años, frente a los Rays de Tampa, Sosa conectó un roletazo que partió su bate, mostrando ante las cámaras y frente a todos en el estadio el corcho que el mismo tenía por dentro.

Satanizado para toda la vida

La conmoción fue total, la polémica se desató desde el mismo instante en que el quisqueyano fue expulsado del juego y suspendido por 8 partidos; aquello fue un cisma total dentro de Grandes Ligas, el hombre que había salvado el béisbol unos años antes, también había engañado a todos.

Aquella épica que emergió de los duelos con el legendario Mark McGwire, la temporada 1998, los más de 600 jonrones, todo se empaño para siempre y al día de hoy, treinta y tres años después de su debut en la Gran Carpa, la impronta de Sammy Sosa aún permanece matizada por grandes halos de oscuridad.

La marca vigente

Como quiera, si bien Cooperstown permanece vedado para el quisqueyano y su relación con los Cachorros parece enfriarse con el paso de los días; como quiera Sosa mantiene vigente un récord bastante particular…

Sosa es el hombre que ha pegado de jonrón en la mayor cantidad de estadios de Grandes Ligas, con un total de 45 instalaciones, adelantándose por uno a Ken Griffey Jr.

Desde su primer bambinazo, el 26 de junio de 1989, ante Roger Clemens en Fenway Park, el criollo legó otras tres conexiones de vuelta completa en el terreno más antiguo del béisbol para con posterioridad seguir dejando su huella.

Cuestión de cifras

De igual modo cabe señalar los 293 estacazos en Wrigley Field, la casa de los Cachorros, su paraíso predilecto, así como el Coors Field, donde elevó 21 pelotas más allá de los límites.

Varios escritos y crónicas de la época, precisan que en los 90 y comienzos de los 2000, muchos equipos construyeron nuevos estadios y este hecho contribuyó en total medida a que Sosa alcanzara la cifra ya mencionada de 45.

Un suceso bastante singular dentro de la historia refleja que Sosa conectó su primer y ultimo jonrón con el mismo equipo, los Vigilantes de Texas.

En la lista de históricos en este apartado, le siguen a Sammy Sosa; Ken Griffey Jr con 44, Fred McGriff con 43, Ellis Burks con 41 y Mike Piazza, Gary Sheffield y Albert Pujols con 40.