Si usted pensaba que la “sal” de los Mets de Nueva York se iba a curar con rezos, se equivocó. El equipo de Queens acaba de perder su juego número 12 de forma consecutiva, esta vez ante los Twins de Minnesota, y la paciencia de la fanaticada —especialmente la nuestra en el Alto Manhattan— se terminó. Pero lo que realmente puso la tapa al pomo fueron las declaraciones del cerrador Devin Williams, quien parece vivir en un mundo paralelo.

“Mañana es otro día”: El comentario que enfureció a todos

Tras el nuevo fracaso, Williams intentó hacerse el “grounded” en una entrevista con SNY TV, pero le salió el tiro por la culata.

“Cada día es un nuevo día, ¿verdad? Tenemos la oportunidad de ganar un juego cada día. Ahora mismo todos saben la situación y simplemente se está acumulando una cosa sobre la otra”, soltó Williams con una tranquilidad que parece burla.

¿En serio, Devin? Para un equipo que tiene una de las nóminas más caras del mundo, decir que “mañana es otro día” suena a excusa de equipo de liga añeja. La reacción en X (Twitter) fue un tsunami de críticas. “¿Para esto le pagamos esa millonada? ¡Lo que tiene es que cerrar los juegos, no dar charlas motivacionales!”, disparó un fanático indignado.

¿Dónde está el liderazgo?

El mánager dominicano Carlos Mendoza está tratando de apagar el fuego con un gotero, pero con líderes como Williams diciendo estas “joyas”, la moral del equipo está por el suelo. La desconexión entre los resultados y el discurso de los jugadores es total. Mientras ellos “sienten el peso” en el clubhouse, el fanático siente el peso de la vergüenza en el estadio.

¿Se acabó la temporada en abril?

Con 12 derrotas al hilo, los Mets son oficialmente el hazmerreír de la MLB en este inicio de 2026. Ni el regreso de las piezas claves parece ser suficiente si la mentalidad sigue siendo la de “perder no importa porque mañana hay otro juego”.

La pregunta en el colmado es clara: ¿Van a seguir dejando que Williams y compañía nos vendan sueños o es hora de que rueden cabezas en Queens? ¡Esa “maldición” no se quita con palabras, se quita con victorias!