Atrás habían quedado las épocas de gloria de la GameBoy, la SEGA Nomad o la PlayStation Portable. Las consolas portátiles respondían a una necesidad del público de hacer todo más pequeño, que no ocupara espacio. Pero de a poco esa necesidad se fue revirtiendo y el espacio no fue un problema. Las consolas, al igual que los móviles, pasaron a tener tamaños considerables y los modelos portátiles ya no eran demandados.

Pero de a poco, al menos en el rubro gamer, la moda de las consolas portátiles volvió. Nintendo Switch dio el primer paso, luego de algunos intentos como la PS Vita o Xperia Play. Y de a poco, se fue acomodando en el mercado con juegos exclusivos para su consola. Y eso fue lo que la diferenció de otras consolas con ese exclusivo catálogo que se iba nutriendo de más y más títulos estupendos.

Y así llegó la Steam Deck. La obra de la dueña de uno de los catálogos más importantes de videojuegos no quiso quedarse atrás con su propia producción de títulos. Su éxito ha sido tal que ha disparado una pequeña revolución: una en la que diversos fabricantes han lanzado propuestas similares en cuanto a formato y orientación. La AYANeo2, la AYN Loki, la AYANeo Air Plus, la OneXPlayer o la GPD Win 3 son algunas de las opciones relevantes, pero otros grandes fabricantes también se han lanzado a este ámbito.

Esa tendencia no es otra que la del retorno de las consolas portátiles. Es cierto que es un retorno tímido: se estima que la Steam Deck lleva algo más de un millón de unidades vendidas, muy lejos de los números de sus predecesoras. Pero un gran paso para que de a poco, las consolas portátiles empiecen a acaparar el mercado plagado de móviles con cada vez más especificaciones que los convierten en pequeños ordenadores.

El punto débil de los celulares es que, por más que Android e iOS tengan un gran número de títulos, su capacidad no es la mejor en cuanto a juegos “de consola” y cada título debe tener su propia versión móvil. Ahí es a lo que apunta el mercado de consolas portátiles para los siguientes años: poder correr juegos de PC y consolas de mesa en dispositivos portátiles, lo que sin duda sería un gran golpe al rubro gamer.