¡Agarren su asiento, si es que encuentran uno! El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, soltó una bomba durante el Congreso del organismo que ha dejado a todo el mundo con la boca abierta: ya se han registrado 500 millones de solicitudes de entradas para la Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá.

Para que tengan una idea de la magnitud del “bobote”, si sumamos todas las peticiones de los mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, apenas llegamos a los 50 millones. ¡Este año la demanda es diez veces mayor!

El negocio del siglo: Todo vendido

Infantino no ocultó su satisfacción (y la de la tesorería de la FIFA) al confirmar que el ritmo de venta es una aplanadora. “Hemos vendido el 100% del stock que hemos sacado al mercado, lo que supone casi el 90% del total disponible hasta la fecha”, aseguró. Esto significa que si usted no se movió rápido, lo que queda es muy poco y, probablemente, a precios que asustan.

¿Entradas para todos o solo para los “millonetas”?

La polémica por los precios imposibles sigue encendida. Ante las críticas de que el mundial se está convirtiendo en un evento exclusivo para ricos —con boletos de reventa para la final que llegan a los 2 millones de dólares— Infantino trató de calmar las aguas. “Hay entradas caras, sí, pero también hay opciones asequibles”, afirmó, aunque para muchos fanáticos locales, la realidad es que el acceso se está poniendo “color de hormiga”.

México espera una lluvia de dinero

Mientras tanto, en tierras aztecas ya se están frotando las manos. La Cámara de Comercio de la CDMX prevé una derrama económica de hasta 81 mil millones de pesos gracias a la fiebre mundialista. Está claro que el formato ampliado a 48 equipos ha disparado el interés a niveles que nunca antes habíamos visto en la historia del deporte.