El Barcelona encontró en Anthony Gordon una de las grandes apuestas de su mercado de fichajes y, apenas en sus primeras apariciones, el extremo inglés ya empieza a mostrar una de las características que convencieron a Hansi Flick: una velocidad capaz de cambiar un partido en cuestión de segundos.

La goleada 0-5 sobre el Elche dejó una de las primeras demostraciones contundentes de lo que Gordon puede aportar al proyecto azulgrana. En el cuarto gol, el atacante recibió con espacio y necesitó apenas unos metros para convertir una jugada aparentemente normal en una ocasión de enorme peligro.

En aproximadamente 20 metros, Gordon consiguió sacar una ventaja considerable a su marcador, llegó hasta las inmediaciones del área y, en lugar de buscar el remate, asistió a Fermín López, que se encargó de culminar la acción.

Fue una jugada que resumió buena parte de las razones por las que el Barcelona decidió apostar por él.

Un fichaje que sorprendió

La llegada de Gordon no era el movimiento que muchos esperaban en Barcelona.

Durante buena parte del mercado, el foco estaba puesto en la posibilidad de ejecutar la opción de compra de 30 millones de euros por Marcus Rashford, pero la operación fue perdiendo fuerza conforme avanzó la temporada. Finalmente, el club decidió no ejecutar esa opción y, antes incluso de que expirara el plazo, tomó una dirección diferente.

El elegido fue Gordon.

Su nombre no aparecía entre las alternativas más comentadas para reforzar el ataque, pero sí estaba en el radar de Flick. El entrenador alemán había seguido de cerca al futbolista durante la temporada y tuvo la oportunidad de analizarlo directamente en los enfrentamientos de Champions League entre Newcastle y Barcelona.

La insistencia del técnico terminó siendo determinante.

El club desembolsó 70 millones de euros fijos más otros 10 millones en variables, una inversión que convirtió al inglés en el fichaje más caro del Barcelona hasta el momento, incluso por encima de la operación de Rodri mencionada en el informe.

Por eso, el rendimiento de Gordon será observado con especial atención.

El misil de la banda izquierda

Si existe una característica que define al nuevo atacante azulgrana, es la velocidad.

Gordon alcanzó una punta de 37,92 kilómetros por hora, registro que lo coloca entre los futbolistas más rápidos del fútbol de élite y, según los datos señalados por la información, como el jugador que alcanzó la mayor velocidad en la Champions.

También fue el futbolista más veloz durante el último Mundial.

Pero los números adquieren otra dimensión cuando se trasladan al terreno de juego. En Elche, Gordon mostró que no se trata simplemente de correr rápido: sabe utilizar esa velocidad para romper líneas, atacar espacios y dejar atrás defensores.

Ese matiz es especialmente importante para el Barcelona.

Un equipo que acumula posesión y mueve al rival de un lado a otro necesita futbolistas capaces de aprovechar el espacio cuando aparece. Gordon ofrece precisamente esa amenaza. Si recibe con metros por delante, puede transformar una recuperación en una ocasión de gol en pocos segundos.

Y eso agrega una dimensión diferente al ataque azulgrana.

Velocidad también para presionar

Su aportación tampoco se limita a lo que ocurre cuando el Barcelona tiene la pelota.

Otra de las cualidades que convencieron a Flick es su capacidad para presionar al rival. Gordon puede utilizar su velocidad para acosar a los defensores, cerrar líneas de pase y atacar inmediatamente después de una pérdida.

En un equipo que pretende recuperar el balón rápidamente, esa característica puede resultar tan importante como su capacidad para desbordar.

Además, su velocidad le permite tener margen para corregir posiciones cuando una presión no sale perfectamente y el rival intenta superar la primera línea.

En ese sentido, Gordon encaja en una idea de juego que exige mucho físicamente a los extremos.

Una banda izquierda explosiva

El Barcelona no solo cuenta ahora con Gordon como amenaza de velocidad.

En el otro costado aparece Adeyemi, otro futbolista de perfil extremadamente rápido. La combinación de ambos puede darle al equipo azulgrana una capacidad de aceleración considerable por las dos bandas.

Eso puede modificar la manera en que los rivales defienden al conjunto de Flick.

Si un equipo adelanta demasiado sus líneas, deja espacio para que Gordon o Adeyemi ataquen a campo abierto. Si decide replegarse para proteger esos espacios, el Barcelona tendrá más terreno para desarrollar su juego de posesión.

Gordon, además, ofrece una alternativa adicional: puede desempeñarse como delantero centro.

Esa polivalencia aumenta sus posibilidades de tener minutos y permite a Flick utilizarlo de diferentes maneras dependiendo del rival y de las necesidades del partido.

Dos asistencias para comenzar

Su estreno también dejó señales positivas.

Gordon consiguió dos asistencias en su primer partido, una manera especialmente efectiva de comenzar una aventura en la que las expectativas son elevadas debido a la inversión realizada por el Barcelona.

Todavía es demasiado pronto para determinar si el fichaje será un éxito. Una temporada completa exige mucho más que velocidad y un buen comienzo. Gordon tendrá que demostrar regularidad, producción ofensiva, capacidad para tomar buenas decisiones y adaptación a las exigencias tácticas del Barcelona.

Pero las primeras imágenes ya permiten identificar qué buscaba Flick.

El entrenador no pidió simplemente otro extremo. Buscó un futbolista capaz de atacar espacios, presionar, acelerar y romper partidos.

En Elche, Gordon mostró exactamente eso.

El Barcelona ha invertido hasta 80 millones de euros potenciales en esa apuesta. Ahora comienza la parte verdaderamente importante: convertir ese enorme potencial físico en rendimiento sostenido.

Si consigue hacerlo, la etiqueta de “misil” dejará de ser una metáfora y podría convertirse en una de las armas más peligrosas del nuevo Barcelona.