Le decía “Cinco Copas”, pero no era por borracho. Todo lo contrario.
Para las presentes generaciones quizá no diga nada el nombre de Antonio Carbajal, pero para la CONCACAF y la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol significa mucho. Es considerado el mejor portero de la región en el S.XX y fue durante 32 años, hasta la llegada de Lothar Matthäus en Italia 90, el único jugador en la historia en participar activamente en cinco Mundiales.
Se dice fácil, pero estar en cinco Copa Mundo, jugar al fútbol de manera activa durante 22 años, porque también fue portero en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, no es algo que todo el mundo haya logrado en el orbe balompédico. Solo lo pudo hacer Carbajal.
Su debut en el fútbol profesional mexicano fue con el club España, equipo con el que jugó de 1949 a 1950 y más tarde fichó por el León en que permaneció de 1950 a 1966.
Participó en cinco fases finales de la Copa del Mundo de fútbol: la de Uruguay en 1950, la de Suiza en 1954, la de Suecia en 1958, la de Chile en 1962 y la de Inglaterra, en 1966. Jugó un total de once encuentros en los Mundiales, en los que encajó 25 goles.
Tenía una característica muy peculiar.
“Jamás usé guantes. Y ahora mira, ahora parecen manoplas de béisbol”, es una de sus citas más pintorescas.
Nació el 7 de junio de 1929 y aún sigue con vida. Es uno de los pocos porteros que vivió la era Pelé casi completa y tiene el honor de haber atajado un disparo a O Rey.
“Carabajal y yo fuimos buenos amigos”, dijo Pelé hace tiempo, cuando le tocó presentar al mexicano en una serie de biografías en las que fue la figura, en el Mundial de 1982. “Era un portero majestuso. Imponía mucho respeto y dominaba la posición como pocos”.
Una finalizada su vida en los campos de fútbol como jugador activo, se dedicó a entrenar. Hay poca biografía sobre este atrapador de mariposas, pero sus cinco presencias mundialistas dicen mucho de lo que era como portero.