La Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha regalado a las páginas doradas del fútbol internacional un enfrentamiento que desafió cualquier atisbo de lógica y manual predictivo. En un compromiso correspondiente a los dieciseisavos de final disputado este viernes 3 de julio bajo el calor sofocante y la humedad extrema de Miami, la Selección de Argentina rozó el siniestro total y tuvo que apelar a la épica de la prórroga para derrotar por 3-2 a la increíble y debutante Selección de Cabo Verde, en una velada histórica que marcó el partido número 100 de Lionel Scaloni al frente del banquillo albiceleste.

Lo que la delegación sudamericana proyectó en la víspera como una faena de trámite regular para economizar energías terminó transformándose en una batalla de supervivencia pura. La vigente campeona del mundo se topó con un combinado africano carente de experiencia en estos escenarios, pero dotado de un coraje, una entereza y una personalidad colectiva conmovedoras. Comandados desde el arco por Vozinha—un veterano guardameta de 40 años que actualmente se encuentra sin club—, los caboverdianos plantaron cara con 16 remates totales y no se amedrentaron ni siquiera cuando Lionel Messi abrió el marcador al minuto 28, controlando con sutileza un balón al espacio de Lisandro Martínez para firmar su gol número 20 en los Mundiales y el séptimo en esta edición de 2026.

La rebelión africana desata el pánico en las tribunas

Argentina intentó dormir el esférico bajo su característico ritmo cansino, pero la escuadra africana olió la pasividad del rival y comenzó a hilvanar fútbol asociativo por las bandas. Al minuto 58, la recompensa llegó tras una brillante secuencia de pases que Deroy Duarte tradujo en el gol del empate 1-1, batiendo la resistencia de Emiliano “Dibu” Martínez. El gol encendió las alarmas en el bando de Scaloni, quien dio entrada a Julián Álvarez y Nico González para reactivar la presión, pero la figura de Vozinha se agigantó en el arco de forma colosal, coleccionando ocho paradas monumentales—incluyendo dos tiros libres providenciales a Messi—para forzar los 120 minutos.

Apenas arrancando el tiempo extra, la Albiceleste pareció respirar aliviada cuando Alexis Mac Allister peinó un saque de esquina para que Lisandro Martínez empujara el 2-1 en el segundo poste. No obstante, Cabo Verde se negó a bajar los brazos y obró una de las obras de arte más excelsas del campeonato: al minuto 103, Sidny Cabral sacó un indescifrable y majestuoso disparo combado al palo largo que decretó el increíble 2-2, desatando el pánico total en un estadio atestado de camisetas argentinas y provocando que la esposa de Diego “Cholo” Simeone se pusiera a rezar en los palcos VIP.

El ‘Cuti’ Romero evita la catástrofe

Con el fantasma de los penales rondando el ambiente, la jerarquía de la pizarra y el balón parado volvieron a acudir al rescate de la campeona defensora. En el minuto 111 de tiempo corrido, un nuevo tiro de esquina ejecutado con precisión quirúrgica encontró la fiera irrupción del defensor central Cristian “Cuti” Romero, quien conectó un frentazo inapelable para incrustar el definitivo 3-2 en las redes. Los segundos finales fueron un drama absoluto de ida y vuelta, donde el “Dibu” Martínez tuvo que jugarse el físico con dos intervenciones salvadoras en la línea para sofocar las últimas embestidas caboverdianas.

Con este agónico y sufrido pasaporte en el bolsillo, la delegación argentina alcanza la orilla de los octavos de final, donde se enfrentará este próximo martes 7 de julio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta a la Selección de Egipto, comandada por Mohamed Salah. Scaloni y sus dirigidos saben perfectamente que el margen de relajación se ha agotado por completo si pretenden retener la corona ecuménica.