En la antesala de un duelo clave por la jornada 33 de LaLiga, el Sevilla visita un estadio que históricamente le resulta incómodo: El Sadar. Osasuna, con la mirada puesta en escalar posiciones y soñar con Europa, se enfrenta a un rival que acumula siete partidos consecutivos sin vencerlo en ninguna competición. El historial entre ambos equipos no deja lugar a dudas: en Pamplona, Osasuna impone respeto y autoridad, una tendencia que los de Vicente Moreno quieren prolongar ante un Sevilla en plena turbulencia deportiva.

Un historial teñido de rojo: la superioridad de Osasuna en casa

La historia de enfrentamientos entre Osasuna y Sevilla está marcada por la supremacía rojilla en su feudo. De los 56 partidos oficiales disputados en Pamplona, Osasuna se ha quedado con 27 victorias, mientras que el Sevilla apenas ha podido llevarse los tres puntos en 14 ocasiones. Los 15 empates completan un historial en el que el conjunto navarro ha hecho de El Sadar un muro difícil de escalar para los hispalenses.

Este dominio se refleja con fuerza en LaLiga, donde Osasuna ha vencido al Sevilla en 26 de 42 encuentros como local, con un saldo de 60 goles a favor y solo 28 en contra. En contraste, Sevilla apenas se impuso seis veces en este escenario por la máxima categoría.

Rachas recientes que explican el presente

Los números más recientes respaldan esta tendencia. En los últimos siete enfrentamientos entre ambos clubes, Sevilla no ha conseguido ganar. El saldo en ese tramo es contundente: tres victorias para Osasuna y cuatro empates. La última vez que los andaluces se impusieron fue en la temporada 2021/22, con un 2-0 en el Sánchez-Pizjuán. Desde entonces, el cuadro pamplonés ha sabido neutralizar e incluso superar al conjunto andaluz tanto en liga como en la Copa del Rey.

En ese torneo copero, precisamente, Osasuna eliminó a los sevillistas en los cuartos de final de la edición pasada, con un 2-1 en la prórroga gracias a un gol decisivo de Abde. Ese resultado no solo selló una histórica clasificación para los rojillos, sino que también profundizó la herida de un Sevilla que no encuentra respuestas en este tipo de citas.

Duelo europeo en semifinales y otros capítulos históricos

A nivel internacional, ambos equipos también se han cruzado, aunque brevemente. En las semifinales de la UEFA Europa League 2006/07, Sevilla eliminó a Osasuna tras imponerse por 2-1 en el global, luego de caer 1-0 en Pamplona y remontar con un 2-0 en el Sánchez-Pizjuán. Aquella vez, el conjunto andaluz terminó levantando el trofeo europeo, pero en casa del rival no pudo imponer condiciones.

Uno de los partidos más recordados de la historia entre ambos equipos se remonta a la Liga 1935/36, cuando Osasuna venció 6-3 al Sevilla en un festival de goles con triplete de Vergara y doblete de Iturralde. Es el encuentro con más goles a favor de Osasuna como local en Primera División ante este rival.

Cierres y ciclos: de 1993 a 2009, el largo castigo sevillista en El Sadar

Entre 1993 y 2009, Sevilla vivió su etapa más gris en Pamplona. Durante 15 años, el equipo andaluz visitó la capital navarra en 15 ocasiones, sin lograr una sola victoria. El balance fue de 10 derrotas y 5 empates, una racha que consolidó el mito de El Sadar como una plaza indomable para los blanquirrojos.

Aunque en 2009 logró romper la sequía con un 0-2 gracias a los goles de Kanouté y Negredo, el daño estadístico ya estaba hecho. Hoy, Sevilla llega otra vez con una dinámica negativa, sin vencer en Pamplona desde la temporada 2020/21, cuando se impuso con tantos de Diego Carlos y Luuk de Jong.

Osasuna no solo juega con la motivación de acercarse a los puestos europeos, sino también con el impulso de una historia que lo respalda. En El Sadar, ante su gente, ha demostrado tener la fórmula para anular al Sevilla y salir fortalecido en los enfrentamientos directos. El equipo de Joaquín Caparrós, por su parte, llega con la urgencia de revertir una tendencia adversa y con la presión de un historial que, jornada tras jornada, se vuelve más pesado. Este jueves, ambos buscarán algo más que tres puntos: el dominio de una rivalidad marcada por la tradición, las rachas y la fuerza de una localía histórica.