Boca Juniors llega a la última fecha del Grupo C del Mundial de Clubes con mínimas chances de clasificación, pero con la ilusión intacta. Tras sumar apenas un punto en dos partidos, necesita golear a Auckland City y esperar una derrota de Benfica ante Bayern Múnich. Y si esa combinación se da con exactitud milimétrica, el desempate podría resolverse por una regla poco frecuente: el criterio de Fair Play.
Un panorama exigente: qué necesita Boca para soñar con los octavos
Los dirigidos por Miguel Ángel Russo no solo deben ganar su próximo partido, sino que deben hacerlo por una amplia diferencia de gol. Además, dependen de que el ya clasificado Bayern derrote al conjunto portugués. Para igualar a Benfica en puntos (4), Boca debe recortar una diferencia de siete goles.
Por ejemplo:
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Si Boca gana 6-0 y Benfica pierde 2-1, ambos quedarían con +2 de diferencia.
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Si Boca triunfa 5-0 y los lusos caen 2-0, también se emparejaría el saldo y los tantos a favor.
En ese tipo de escenarios, sin una ventaja clara en goles, el reglamento indica que se acude al criterio de Fair Play como método de desempate.
Fair Play: una regla silenciosa que podría ser decisiva
La FIFA aplica un sistema de puntuación disciplinaria para ordenar las posiciones cuando todo lo demás está igualado. El método penaliza a los equipos de la siguiente manera:
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Tarjeta amarilla: 1 punto en contra
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Doble amarilla (expulsión): 3 puntos
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Roja directa: 4 puntos
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Amarilla + roja directa: 5 puntos
Cuantos menos puntos tenga un equipo, mejor será su ubicación en este criterio.
Los números no mienten: Benfica, arriba en la tabla de conducta
Transcurridas las dos primeras fechas, los lusos están por delante de Boca en la tabla de Fair Play. Aquí el detalle:
Benfica:
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Total: 9 puntos en contra
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Ante Boca: amarillas a Carreras y Pavlidis (2), roja directa a Belotti (4)
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Ante Auckland City: amarillas a Carreras, Kokcu y Bajrami (3)
Boca:
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Total: 13 puntos en contra
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Ante Benfica: amarillas a Palacios y Costa (2), rojas directas a Figal y Herrera (8)
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Ante Bayern: amarillas a Rojo, Advíncula y Di Lollo (3)
La diferencia no es insalvable, pero preocupa en el Xeneize, sobre todo porque cinco de esos puntos provinieron de jugadores que estaban en el banco de suplentes.
Tarjetas desde el banco: errores que podrían costar carísimo
Dos de las sanciones más costosas para Boca llegaron por acciones fuera del campo. En el partido frente a Benfica, Ander Herrera fue expulsado por protestar vehementemente contra el cuarto árbitro (4 puntos). Luego, contra Bayern, Marcos Rojo fue amonestado por quejarse desde el banco (1 punto más).
Si la clasificación se define finalmente por Fair Play, estas acciones podrían pesar más que cualquier gol fallado o penal atajado.
El cierre del grupo: la aritmética y la actitud, ambas fundamentales
Boca saldrá a jugar contra Auckland City con la necesidad de golear, pero también con la obligación de mantener la calma. Las amarillas y rojas ya no son solo una estadística más: podrían ser la llave o la trampa para avanzar a octavos.
Benfica, por su parte, se enfrenta al Bayern con el desafío de resistir, anotar y evitar también las infracciones, sabiendo que un empate en todo podría llevarlos al límite del reglamento.
El Xeneize ya no depende solo del fútbol: ahora, cada grito al árbitro, cada entrada fuera de tiempo o cada protesta puede ser decisiva. En un torneo donde los goles no bastan, Boca deberá jugar con inteligencia… y con disciplina.
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