Un club en el fin del mundo, en el centro de Europa

Bodo/Glimt, el equipo de la pequeña ciudad noruega de Bodø, se ha convertido en la gran revelación de la UEFA Champions League 2025-26. Ubicada a más de 1.000 kilómetros de Oslo y apenas 80 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, Bodø es conocida por sus auroras boreales y el sol de medianoche, pero hoy el foco está en su club de fútbol, fundado en 1916 y con una historia marcada por la resiliencia.

Con una población de apenas 42.000 habitantes, la ciudad vive condiciones climáticas extremas: inviernos con escasas horas de luz y veranos donde el sol no se esconde. El club juega en el Aspmyra Stadion, con capacidad para 8.270 personas, aunque ya está en construcción el Arctic Arena, un estadio ecológico que refleja el espíritu innovador de la región.

La epopeya: victorias ante gigantes

Lejos de los presupuestos millonarios de los grandes clubes europeos, Bodo/Glimt sorprendió al vencer como local al Manchester City de Pep Guardiola por 3-1 y luego eliminar al Atlético de Madrid de Diego Simeone en España, logros que lo catapultaron a los 16avos de final. En el partido ante el City, los goles de Hogh y Hauge marcaron la diferencia en apenas 45 minutos, aprovechando errores defensivos y mostrando una solidez táctica poco común en equipos modestos. El City, pese a dominar la posesión y generar situaciones, no pudo romper el muro defensivo noruego y terminó con un jugador menos tras la expulsión de Rodri.

Estas victorias no solo sorprendieron al continente, sino que pusieron en discusión el modelo de gestión de los clubes: mientras la mayoría apuesta por grandes inversiones y figuras internacionales, Bodo/Glimt sostiene un plantel mayoritariamente local y apuesta por procesos a largo plazo, austeridad y creatividad directiva. “Lo hacemos a nuestra manera”, resumen sus dirigentes, en clara contraposición al fútbol de jeques y magnates.

Identidad, clima y comunidad: las claves del éxito

El club representa una identidad profundamente local. La mayoría de sus jugadores son noruegos, muchos formados en la cantera del club. El frío extremo obliga a entrenar y jugar en césped artificial, una rareza en el fútbol de elite. Además, la comunidad de Bodø respalda al equipo con fervor, en una ciudad donde los autos eléctricos y la arquitectura de madera reflejan el compromiso con la sustentabilidad y la innovación.

El debut europeo de Bodo/Glimt se remonta a la Recopa de Europa 1976-77, pero nunca antes había alcanzado semejante protagonismo. Ahora, con casi 110 años de historia, el club se prepara para recibir al Inter de Milán en un partido que ya es histórico para la ciudad y para el fútbol noruego.