Madrid – El ciclo de Xabi Alonso al frente del Real Madrid comienza con un giro de timón táctico que deja en claro sus intenciones. A pesar del éxito reciente con Bayer Leverkusen bajo una defensa de cinco, el flamante técnico merengue se alejará de esa fórmula para instaurar un sistema más tradicional: el 4-3-3.
La idea no es caprichosa ni improvisada. Más allá de sus preferencias, el exvolante de la Casa Blanca ha evaluado en profundidad la plantilla actual y considera que el equipo no está diseñado —al menos por ahora— para sostener una estructura con tres centrales. Las múltiples lesiones en la zaga central y la necesidad de equilibrio defensivo lo empujan hacia una fórmula más convencional, pero no menos exigente.
Una decisión basada en el contexto actual del plantel
Durante su estadía en Leverkusen, Alonso sacó lo mejor de un grupo que parecía limitado. Apostó por una defensa de cinco y un juego dinámico que lo llevó a romper la hegemonía bávara en la Bundesliga. Pero en el Real Madrid, las condiciones son otras. El plantel está debilitado en la zona defensiva, y los lesionados pesan más que las intenciones.
A día de hoy, solo Asencio y Huijsen están disponibles como centrales naturales. Militao, Rüdiger y Alaba siguen en recuperación, y Vallejo ya no forma parte del equipo. Esto deja a Tchouaméni como opción de emergencia, aunque Xabi quiere preservarlo en su rol natural como mediocampista. En este escenario, un sistema de tres centrales resulta impracticable, al menos en el corto plazo.
El 4-3-3 como punto de partida del nuevo Madrid
Xabi Alonso pretende que su Real Madrid tenga una identidad clara desde el inicio: presión organizada, amplitud ofensiva y equilibrio en el retroceso. El 4-3-3 le permitirá aplicar esa idea sin comprometer la solidez defensiva ni sobrecargar a los centrales disponibles.
En Valdebebas consideran que este esquema recupera una estructura que el club no utiliza con regularidad desde comienzos del nuevo milenio, cuando un equipo comandado por Vicente del Bosque conquistó la Champions en París frente al Valencia. En términos funcionales, la intención es también repartir responsabilidades defensivas entre todas las líneas.
🚨 BREAKING: Xabi Alonso has decided he will NOT play his 3 CB formation at Real Madrid.
He will play a classic 4-3-3, as he believes it fits the squad better. @marca pic.twitter.com/OwYEyMEiIm
— Madrid Zone (@theMadridZone) June 1, 2025
Exigencia colectiva: ningún atacante está exento del retroceso
Una de las prioridades de Alonso es aumentar el compromiso defensivo del bloque ofensivo. El entrenador vasco entiende que el desequilibrio del Madrid en algunos tramos de la temporada pasada se debió, en buena parte, a la falta de presión coordinada desde la primera línea.
El mensaje es claro: no puede haber tres o cuatro jugadores sin implicación en la recuperación. Habrá excepciones —como en todo gran equipo—, pero el sacrificio defensivo será una premisa no negociable. La presión alta y el repliegue tras pérdida serán pilares del nuevo modelo.
Vinicius, en la mira del nuevo liderazgo
Dentro de ese enfoque colectivo, Vinicius Jr. será uno de los primeros en recibir un mensaje directo de Xabi Alonso. El técnico quiere que el brasileño siga siendo determinante en ataque, pero también espera que dé un paso adelante en su compromiso táctico.
Las primeras conversaciones entre ambos estarán enfocadas en lograr que el extremo entienda su rol como líder dentro del nuevo engranaje. La intención no es reducir su libertad creativa, sino convencerlo de que el éxito del grupo depende también de su capacidad para defender, presionar y sostener al equipo cuando no tenga la pelota.
El ojo clínico de Beñat Labaien y el trabajo de inteligencia previo
Nada ha sido improvisado. Desde hace semanas, el cuerpo técnico de Xabi Alonso ha comenzado a construir este nuevo Real Madrid desde el análisis detallado. Beñat Labaien, su analista de confianza, asistió a varios partidos del equipo blanco durante la recta final de la temporada pasada.
El objetivo fue claro: observar comportamientos, patrones de juego, movimientos sin balón y actitudes colectivas, especialmente en defensa. La lectura fue concluyente: el equipo necesita más compromiso y orden cuando pierde la posesión. A partir de ahí, nace la idea de estructurar un modelo que funcione desde la presión y no dependa únicamente del talento individual.
Defensores juveniles y un Mundial de Clubes como banco de pruebas
La cita en Estados Unidos con el Mundial de Clubes no solo servirá como primer gran desafío competitivo del nuevo Madrid, sino también como escenario de evaluación para varios jóvenes de la cantera. Jacobo Ramón y Aguado podrían tener minutos, mientras se monitorea de cerca la recuperación de los zagueros titulares.
El torneo también podría acelerar la búsqueda de un refuerzo adicional en la zaga. Aunque no es prioridad absoluta, la dirección deportiva no descarta sumar otro central si las dudas físicas persisten. El margen de maniobra está abierto.
Un Madrid renovado desde la pizarra
El cambio ya está en marcha. Con la decisión de abandonar la defensa de cinco y construir desde el 4-3-3, Xabi Alonso marca territorio desde el primer día. No se trata solo de un cambio táctico, sino de una declaración de principios: la estructura importa, pero el compromiso colectivo es innegociable.
El Real Madrid de Alonso empieza a moldearse con una premisa clara: la excelencia individual debe convivir con el sacrificio grupal. Y para eso, el esquema elegido es solo el primer paso de una transformación que promete mucho más que variantes tácticas.
Noticias relacionadas
El Real Madrid no cede por Carreras: lo quiere, pero sin caer en la trampa del sobreprecio
“Dembélé merece el Balón de Oro”: el contundente respaldo de Luis Enrique al alma del PSG campeón
Del césped al polvo de ladrillo: Dembélé llevó la gloria de la Champions a Roland Garros
Swiatek cambia la raqueta por la pelota: distendida, confiada y en busca de su quinto Roland Garros