Cuando se habla de figuras históricas de River Plate, los reflectores suelen enfocarse en los cracks ofensivos, los títulos resonantes y los ídolos de selecciones. Pero también hay nombres que, sin estridencias ni portadas, marcaron una época desde el silencio de la defensa. Uno de ellos es Ricardo Orlando Pellerano, defensor de perfil bajo que formó parte del plantel millonario entre 1970 y 1973.
Pellerano debutó en la Primera División de River Plate en 1970, justo cuando el club transitaba una de sus épocas más desafiantes: una larga sequía de títulos, turbulencia interna y constantes cambios de plantel. Sin embargo, el joven defensor logró destacarse por su regularidad y confiabilidad. En total, jugó 44 partidos oficiales durante su ciclo en Núñez y marcó un gol, lo que le da un promedio de 0,02 goles por encuentro.
Aunque no fue protagonista de campeonatos ganados ni participó en selecciones nacionales, su permanencia durante cuatro temporadas en un club con altísima competencia interna y exigencias deportivas lo convierte en un caso digno de reconocimiento. La defensa de River en ese entonces era un rompecabezas que cambiaba con frecuencia, pero Pellerano logró mantenerse entre los nombres recurrentes.
El fútbol argentino de los años 70 era un campo de batalla físico y táctico, donde ganarse un puesto como zaguero no era tarea fácil. A pesar de no contar con la popularidad de otros compañeros de generación, Pellerano dejó su huella como uno de esos futbolistas indispensables: los que cumplen, rinden y sostienen equipos aún en la adversidad.
Su paso por River Plate fue solo el inicio de una carrera sólida y profesional en la élite del fútbol nacional. No será el más googleado, pero sin dudas forma parte de esa cantera de obreros del fútbol que construyen historia partido a partido.